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cinco países que lideran la carrera del hidrógeno verde

Cinco países que lideran la carrera del hidrógeno verde (y qué lugar ocupa Latinoamérica)

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El hidrógeno verde se ha convertido en uno de los pilares de la transición energética global. Producido a partir de energías renovables como la solar y la eólica, promete descarbonizar sectores difíciles de electrificar: industria pesada, transporte marítimo, aviación y almacenamiento de energía. En esta carrera, cinco países marcan el rumbo, mientras Latinoamérica emerge como un actor clave con enormes recursos naturales y proyectos en rápido crecimiento.

Alemania: motor europeo de la demanda y la tecnología

Alemania se posiciona como uno de los líderes mundiales del hidrógeno verde gracias a su ambiciosa Estrategia Nacional de Hidrógeno, fuertes inversiones públicas y alianzas internacionales. El país impulsa proyectos para usar hidrógeno en siderurgia, química y transporte pesado, además de apoyar infraestructura de electrolizadores y corredores de hidrógeno en Europa.

Berlín sabe que no podrá producir todo el hidrógeno que necesita, por eso firma acuerdos con países productores, incluyendo Chile, Brasil y países africanos, para importar hidrógeno o derivados como el amoníaco verde. Iniciativas como los proyectos apoyados por la Unión Europea se describen en portales especializados como la Estrategia de hidrógeno de la UE, que refuerzan el rol de Alemania como centro industrial y tecnológico.

China: escala masiva y liderazgo en electrolizadores

China lidera la fabricación de electrolizadores y está escalando con rapidez la producción de hidrógeno bajo en emisiones. Aunque buena parte aún es hidrógeno gris, los nuevos proyectos se centran en integrar grandes parques solares y eólicos con plantas de electrólisis cercanas a polos industriales y corredores logísticos.

El gobierno chino impulsa el hidrógeno como parte de su estrategia de neutralidad de carbono, apoyando flotas de camiones de pila de combustible, buses urbanos y demostraciones en puertos. Informes de la Agencia Internacional de Energía analizan este avance y las perspectivas del hidrógeno en Asia, como puede verse en sus reportes sobre futuro del hidrógeno. La combinación de escala industrial, reducción de costos y fuerte planificación estatal coloca a China en la primera línea de la carrera.

Estados Unidos: incentivos masivos y hubs de hidrógeno

Con la aprobación de planes de inversión y créditos fiscales para hidrógeno limpio, Estados Unidos se ha convertido en uno de los mercados más atractivos del mundo. El país impulsa una red de “hydrogen hubs” regionales que conectan producción renovable con industrias pesadas, refinerías, puertos y transporte de larga distancia.

Empresas energéticas, automotrices y tecnológicas invierten en electrolizadores, almacenamiento y combustibles sintéticos, mientras estados como California, Texas y Luisiana compiten por atraer proyectos multimillonarios. Este esquema de subsidios e incentivos busca reducir rápidamente el costo del hidrógeno verde, acelerar su adopción y posicionar a EE. UU. como referente tecnológico.

Australia: gigante exportador de sol, viento e hidrógeno

Australia apuesta a convertirse en gran exportador global de hidrógeno verde, aprovechando sus vastos recursos de energía solar y eólica y su cercanía a mercados asiáticos como Japón, Corea del Sur y China. Se desarrollan megaproyectos en regiones con alto potencial renovable, orientados a producir hidrógeno, amoníaco y combustibles verdes para exportación.

Además, el país trabaja en infraestructura portuaria y en acuerdos comerciales con sus socios asiáticos para asegurar demanda a largo plazo. Portales de análisis como el Hydrogen Insight y otros medios especializados destacan con frecuencia los proyectos australianos a escala de gigavatios, subrayando su papel como “Arabia Saudita del hidrógeno verde” en potencia.

Japón: pionero en uso final y economía del hidrógeno

Japón fue uno de los primeros países en hablar de “economía del hidrógeno”. Lleva años probando pilas de combustible en viviendas, flotas de buses y autos, y preparando su sector energético para importar hidrógeno y derivados limpios. El país impulsa terminales portuarias capaces de recibir amoníaco verde y otros vectores energéticos, mientras empresas tecnológicas desarrollan celdas de combustible más eficientes y aplicaciones industriales.

Aunque Japón tiene menos recursos renovables que otros, compensa con innovación, alianzas internacionales y demanda estable, lo que lo mantiene en el grupo de países líderes en esta carrera.

¿Qué lugar ocupa Latinoamérica en la carrera del hidrógeno verde?

Latinoamérica no encabeza todavía el ranking de inversión total, pero sí aparece como una de las regiones con mayor potencial del mundo. Países como Chile, Brasil, Colombia, Uruguay y Argentina están diseñando estrategias nacionales de hidrógeno, aprovechando su abundancia de energía eólica y solar de bajo costo.

  • Chile es uno de los referentes globales: zonas como el norte desértico y la Patagonia combinan vientos y radiación solar excepcionales, ideales para producir hidrógeno verde competitivo para exportación.

  • Brasil impulsa proyectos en sus puertos del nordeste, integrando energía eólica marina y onshore con centros industriales y corredores logísticos para exportar a Europa y Asia.

  • Colombia y Uruguay avanzan en marcos regulatorios, pilotos de hidrógeno y proyectos para usos locales en transporte y fertilizantes.

  • Argentina explora desarrollos en Patagonia y otras regiones con gran potencial eólico, aunque aún enfrenta desafíos de financiamiento y estabilidad regulatoria.

  • El rol de Latinoamérica se perfila como el de gran productor y exportador de hidrógeno verde, apoyando la descarbonización de economías desarrolladas, pero también como oportunidad para industrializar sus propios territorios: agregar valor local, generar empleos calificados y crear nuevos polos tecnológicos alrededor de la cadena del hidrógeno.

    Para que la región consolide su lugar, será clave:

  • Establecer marcos regulatorios claros y estables.

  • Invertir en infraestructura eléctrica, portuaria y de transporte.

  • Promover alianzas público-privadas que combinen capital internacional con desarrollo local.

  • Garantizar una transición justa, con participación de comunidades, protección ambiental y beneficios socioeconómicos distribuidos.

  • Si Latinoamérica aprovecha su ventaja natural en energías renovables y diseña una estrategia inteligente, puede transformarse en uno de los grandes polos globales del hidrógeno verde, complementando el liderazgo actual de Alemania, China, Estados Unidos, Australia y Japón.