Revela que el ayuno intermitente puede curar cualquier enfermedad
El titular “Revela que el ayuno intermitente puede curar cualquier enfermedad” suena poderoso… pero también peligroso si se toma al pie de la letra. El propio campo científico hoy reconoce beneficios interesantes del ayuno intermitente, pero no lo considera una “cura milagrosa” ni un sustituto de los tratamientos médicos.
A continuación, un artículo extenso y optimizado para SEO que contextualiza la frase atribuida a Mark Mattson y explica qué dicen realmente las evidencias.

¿Quién es Mark Mattson y qué dijo realmente sobre el ayuno intermitente?
Mark Mattson es un neurocientífico estadounidense, profesor en Johns Hopkins y ex jefe del Laboratorio de Neurociencias del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA) de Estados Unidos. Es uno de los investigadores más citados en el mundo cuando se habla de ayuno intermitente y cerebro. IHMC+1
En 2018 varias conferencias y charlas de Mattson se viralizaron. Allí defendía que ayunar de forma controlada puede activar mecanismos de protección neuronal, mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de varias enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Incluso algunos titulares exagerados resumieron su postura como que “la mejor cura para la enfermedad es el ayuno intermitente” o que sería “mejor que cualquier droga de Big Pharma”.
Sin embargo, si se revisan sus artículos científicos, la conclusión es mucho más matizada: el ayuno intermitente puede ayudar a prevenir o retrasar ciertas enfermedades y mejorar marcadores de salud, pero no hay pruebas de que cure “cualquier enfermedad”, ni de que las medicaciones queden obsoletas. New England Journal of Medicine+1
Lo que sí es cierto es que Mattson y otros investigadores sostienen que nuestro cuerpo está adaptado a pasar períodos sin comida y que ese “estrés metabólico” puede activar rutas de reparación y limpieza celular (como la autofagia) que hoy se estudian intensamente.

Qué es el ayuno intermitente y cómo funciona en el cuerpo
El ayuno intermitente no es una dieta específica, sino un patrón de alimentación que alterna períodos de ingesta con períodos de restricción o ausencia de comida. PubMed+1
Los formatos más conocidos son:
Ayuno 16/8: se concentran las comidas en una ventana de 8 horas (por ejemplo, de 12 a 20) y se ayuna las 16 horas restantes.
Dieta 5:2: cinco días a la semana con alimentación habitual y dos días no consecutivos con una fuerte restricción calórica (alrededor del 25 % de lo normal).
Ayuno en días alternos: un día de alimentación normal, otro día con pocas calorías o solo líquidos no calóricos.
Durante las primeras horas sin comer, el cuerpo usa la glucosa almacenada en el hígado. Si el ayuno continúa, se produce una “conmutación metabólica”: el organismo empieza a usar grasas almacenadas y genera cetonas, que sirven como combustible alternativo para el cerebro y otros tejidos. Wikipedia+1
Este cambio energético, repetido varias veces por semana, se asocia en estudios con:
Mayor sensibilidad a la insulina.
Reducción de la inflamación crónica de bajo grado.
Activación de vías celulares de reparación del ADN y eliminación de desechos. New England Journal of Medicine+1
Es decir, el ayuno intermitente actúa como un estímulo de estrés controlado que puede hacer al organismo más resistente… siempre que se aplique de manera adecuada y en personas para las que sea seguro.

Beneficios respaldados por la ciencia (más allá del marketing anti “Big Pharma”)
En los últimos años se han publicado decenas de estudios en humanos que evalúan distintos protocolos de ayuno intermitente. ¿Qué se ha observado hasta ahora?
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Pérdida de peso y mejora metabólica
Una revisión de 40 estudios encontró que el ayuno intermitente puede producir pérdidas de 3 a 10 % del peso corporal en pocas semanas, resultados similares a los de una dieta hipocalórica tradicional. The Nutrition Source+1
También se registran descensos en glucosa en ayunas, insulina, triglicéridos y presión arterial, especialmente en personas con sobrepeso u obesidad. New England Journal of Medicine+1 -
Posibles efectos en enfermedades cardiovasculares y metabólicas
El ayuno puede mejorar marcadores de riesgo cardiovascular (perfil lipídico, tensión arterial, inflamación), aunque los expertos advierten que aún no está claro si esto se traduce en menos infartos o mayor supervivencia a largo plazo. ScienceDirect+1 -
Protección del cerebro y envejecimiento saludable
Experimentos en animales y algunos estudios en humanos muestran que el ayuno intermitente podría favorecer la plasticidad neuronal, aumentar factores neurotróficos y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, aunque la evidencia en humanos todavía es preliminar. PubMed+2IHMC+2 -
Impacto en la longevidad
En modelos animales, los períodos de restricción calórica y ayuno alargan la vida. En humanos, aún no existe prueba sólida de que el ayuno intermitente prolongue la longevidad, pero sí de que mejora varios biomarcadores asociados al envejecimiento. New England Journal of Medicine+1
Frente a estas evidencias, es comprensible que algunos divulgadores hablen de “beneficios de espectro amplio”. Pero de ahí a afirmar que “cura cualquier enfermedad” hay un salto enorme que la ciencia todavía no respalda.

Límites, riesgos y mitos del “cura todo”
Aquí es donde el discurso responsable debe poner freno a la exageración. Los principales organismos de referencia señalan que, aunque prometedor, el ayuno intermitente no es adecuado para todo el mundo y que los estudios disponibles tienen limitaciones. National Institute on Aging+2NIH News in Health+2
Algunos puntos clave:
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. destaca que la evidencia es todavía limitada, los protocolos son muy diversos y no se puede recomendar el ayuno intermitente como estrategia universal para la población general. National Institute on Aging+1
La American Heart Association advirtió en 2024 que ciertos patrones de restricción extrema de la ventana de comida (por ejemplo, comer solo en 8 horas o menos cada día durante años) podrían asociarse con mayor riesgo de muerte cardiovascular en algunas personas, aunque esta relación todavía se investiga. American Heart Association+1
El ayuno intermitente no se recomienda para niños, adolescentes en crecimiento, embarazadas, personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, personas muy mayores, con bajo peso o con ciertas enfermedades crónicas, salvo indicación y supervisión directa de un profesional de la salud. Wikipedia
Además, la idea de que existe una conspiración para ocultar los beneficios del ayuno simplifica un panorama mucho más complejo. La realidad es que:
Publicar ensayos clínicos de calidad lleva años.
No todos los estudios muestran los mismos resultados.
Cualquier intervención que pueda tener efectos secundarios debe evaluarse con prudencia.
Por eso, la narrativa de “cura milagrosa censurada por Big Pharma” es atractiva para los titulares, pero no refleja el consenso científico actual.
Cómo hablar de ayuno intermitente con responsabilidad y junto a tu médico
Si una persona se siente atraída por el ayuno intermitente, lo más sensato no es abandonar sus tratamientos médicos ni lanzarse a protocolos extremos, sino integrar la información rigurosa y el acompañamiento profesional.
Algunas pautas generales de comunicación responsable:
Presentar el ayuno intermitente como una herramienta potencial, no como una cura garantizada.
Recordar que la base de cualquier mejora de salud sigue siendo una alimentación de calidad, actividad física regular, buen descanso y manejo del estrés.
Señalar que el ayuno intermitente, cuando se usa, debería hacer equipo con esas otras variables, no reemplazarlas.
Dejar claro que nadie debe suspender medicación ni modificar tratamientos por su cuenta. Cualquier cambio debe ser evaluado por su médico, especialmente en casos de diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas gastrointestinales o salud mental.
Del mismo modo que la industria farmacéutica puede tener conflictos de interés, también los hay en el mundo del wellness y de los programas de ayuno. Revisar la evidencia, contrastar fuentes y desconfiar de quienes prometen “curas totales” es un ejercicio básico de pensamiento crítico.
¿Qué nos deja, entonces, la frase “el ayuno intermitente puede curar cualquier enfermedad”?
Más que una afirmación literal, puede aprovecharse como disparador para discutir:
Cómo nuestros hábitos alimentarios modernos (comer muchas veces al día, con exceso de ultraprocesados) se alejan de la biología con la que evolucionamos.
De qué manera los períodos controlados sin comida podrían ayudar a recuperar cierta flexibilidad metabólica.
Por qué es importante que la población conozca estas alternativas, pero sin caer en soluciones mágicas.
La ciencia actual sugiere que el ayuno intermitente puede ser una herramienta valiosa para mejorar la salud cardiometabólica, modular la inflamación y favorecer la salud cerebral en ciertos contextos. Pero también muestra que no es una panacea, que no sirve para todo el mundo y que, mal aplicado, puede entrañar riesgos.
Por eso, un titular responsable podría transformarse en algo así como: “El ayuno intermitente: potente herramienta de salud, pero lejos de ser una cura milagrosa”. El desafío, tanto para periodistas como para divulgadores, es contar esta historia completa y no solo la parte más espectacular.
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