Dispositivos que No Deberías Usar Durante un Cortocircuito Masivo
Un cortocircuito masivo no es solo un “salto de la luz”. Es un evento eléctrico que puede provocar picos de tensión, daños en equipos, incendios domésticos y, en casos extremos, afectar a barrios enteros o incluso a una ciudad.
En estas situaciones, muchas personas reaccionan mal: encienden más dispositivos, intentan “forzar” el sistema eléctrico o siguen utilizando tecnología que no está pensada para funcionar bajo condiciones inestables.
Comprender qué dispositivos no deberías usar durante un cortocircuito masivo puede marcar la diferencia entre una simple interrupción y una emergencia grave.
Qué es un cortocircuito masivo y por qué es tan peligroso
Un cortocircuito masivo ocurre cuando la electricidad encuentra un camino de muy baja resistencia, generando corrientes excesivas. Esto puede deberse a instalaciones viejas, cables dañados, conexiones improvisadas, sobrecarga en la red o fenómenos climáticos extremos.
Cuando esto sucede, se producen:
Sobretensiones que pueden quemar placas electrónicas.
Calentamiento de cables que puede encender materiales inflamables.
Disparos constantes de disyuntores y térmicas, como mecanismo de protección.
En este contexto, usar ciertos dispositivos solo agrava la situación, fuerza más la red y aumenta el riesgo de incendio, descargas eléctricas y daños irreversibles en tus aparatos.
Además, durante un cortocircuito masivo, la red puede volverse inestable, con subidas y bajadas de tensión. Eso significa que lo que hoy “funcionó” sin problemas, mañana puede terminar en un electrodoméstico quemado o algo peor.
Dispositivos eléctricos que debes desconectar de inmediato
Ante un cortocircuito masivo, la regla básica es: desconectar todo lo que no sea vital. Algunos dispositivos son especialmente peligrosos porque consumen mucha energía o generan calor.
Entre los aparatos que no deberías seguir usando se encuentran:
Estufas eléctricas y calefactores de alto consumo.
Estos equipos convierten gran parte de la energía en calor. Durante un cortocircuito masivo, pueden recibir tensión inestable, recalentar cables y enchufes, y convertirse en un foco de incendio.
Hornos eléctricos, hornos industriales y anafes eléctricos.
Cualquier dispositivo que combine alto consumo y resistencia es un riesgo. Además, si se corta la luz mientras están en uso, pueden quedar en posiciones inseguras o con alimentos en mal estado sin que lo notes.
Aires acondicionados y splits de gran potencia.
Los motores eléctricos sufren mucho con las variaciones de tensión. Es probable que se dañen los compresores, uno de los componentes más caros de reemplazar.
Lavarropas, secarropas y lavavajillas.
No solo consumen bastante energía, sino que también combinan agua y electricidad, algo especialmente delicado cuando la red está inestable.
Bombas de agua y compresores.
Funcionan con motores eléctricos que no toleran bien picos de tensión. Es más seguro apagar y desconectar hasta que el sistema se estabilice.
La recomendación general es: si un aparato genera calor, mueve un motor o demanda mucha energía, no lo uses durante un cortocircuito masivo y, si puedes, desenchúfalo.
Tecnología que puede empeorar el riesgo de incendio
Aunque no siempre lo parezca, algunos dispositivos que usamos a diario pueden aumentar el riesgo de incendio en medio de un problema eléctrico masivo.
Entre ellos:
Regletas múltiples y zapatillas sobrecargadas.
Cuando conectas muchos dispositivos en una sola toma, estás creando un punto de alta demanda. En un cortocircuito masivo, esto puede generar chispas, derretir plásticos y provocar fuego. Si ves olor a quemado, calor en la zapatilla o chispazos, desconecta todo de inmediato.
Cargadores genéricos y adaptadores baratos.
Los cargadores de baja calidad suelen tener protecciones mínimas o inexistentes. Durante una sobretensión, pueden explotar, prenderse fuego o dañar tu teléfono, tablet o portátil.
Iluminación halógena antigua.
Las lámparas halógenas emiten bastante calor. Si hay un cable mal aislado o un portalámparas dañado, la combinación con una red inestable es desfavorable. Es preferible mantener apagadas estas luminarias y priorizar LED de bajo consumo.
Equipos conectados a alargues muy viejos.
Cables resecos, con reparación casera o cinta aisladora mal aplicada son una receta para el desastre. Un cortocircuito masivo aumenta el estrés sobre estos puntos débiles.
En estos escenarios, es importante recordar que no todo lo que enciende debería usarse. A veces, lo más seguro es apagar, desenchufar y esperar.
Para recomendaciones generales de seguridad eléctrica en el hogar, puedes consultar guías como las de la Cruz Roja Americana sobre cortes de energía, que, aunque estén en inglés, ofrecen pautas preventivas muy claras.
Equipos que parecen inofensivos pero dañan la red
Hay dispositivos que, a primera vista, parecen inocentes porque no consumen tanto, pero que durante un cortocircuito masivo es mejor no usar.
Algunos ejemplos:
Televisores, consolas y equipos de audio.
Aunque no son tan potentes como un horno, su electrónica interna es muy sensible. Un pico de tensión puede dejarte sin pantalla, sin consola y sin equipo de música en un segundo.
Computadoras de escritorio y notebooks conectadas a la red.
Las PC son especialmente vulnerables: un microcorte o una sobretensión pueden producir pérdida de datos, daño en la fuente o en el disco. Lo más recomendable es usar UPS con protección de tensión o mantener el equipo apagado y desenchufado hasta que se normalice la red.
Routers, módems y repetidores Wi-Fi.
Son pequeños, pero esenciales. Su electrónica es delicada y suele estar conectada las 24 horas. Si notas chispazos, olor raro o mucho parpadeo en las luces, es recomendable apagar y desconectar hasta asegurarte de que no hay riesgo.
Cargadores constantemente enchufados sin uso.
Los cargadores que quedan en el enchufe aunque no estés cargando nada siguen consumiendo algo de energía y pueden sufrir daños. Es mejor desconectarlos en situaciones de riesgo eléctrico.
Además, es importante recordar que durante un cortocircuito masivo, la red puede experimentar microcortes repetidos. Eso es especialmente dañino para fuentes de alimentación electrónicas, que no están diseñadas para soportar este estrés continuo.
Organismos como la NFPA (Asociación Nacional de Protección contra el Fuego) ofrecen recursos didácticos sobre cómo reducir el riesgo de incendios domésticos vinculados a la electricidad.
Cómo prepararte antes de que ocurra un cortocircuito masivo
La mejor forma de protegerte no es reaccionar en el momento, sino prepararte antes. Un hogar preparado reduce el impacto de un cortocircuito masivo y minimiza las pérdidas.
Algunas acciones clave:
Instalar protectores de tensión y supresores de sobretensiones.
Estos dispositivos actúan como “escudo” para tus equipos electrónicos más sensibles. No son infalibles, pero pueden evitar muchos daños.
Separar los dispositivos por importancia.
Ten claro qué es esencial (por ejemplo, una heladera o un equipo médico específico) y qué es prescindible (TV, consolas, electrodomésticos secundarios). En una emergencia, sabrás exactamente qué apagar primero.
Revisar la instalación eléctrica con un profesional.
Cables antiguos, conexiones improvisadas y tableros sin protección adecuada son un riesgo. Un electricista matriculado puede evaluar si necesitas disyuntores adecuados, térmicas adicionales o nuevas líneas independientes.
Preparar un “modo emergencia energética” en tu hogar.
Incluye:
Linternas a pilas o recargables, nunca dependas solo del celular.
Baterías externas (power banks) para equipos críticos de comunicación.
Una radio portátil para seguir información en apagones prolongados.
Educar a la familia.
Todos deberían saber que, ante chispas, olor a quemado o cortocircuitos repetidos, hay que:
Apagar y desenchufar dispositivos no esenciales.
No manipular cables mojados ni intentar reparaciones improvisadas.
Avisar a un adulto responsable o llamar a un profesional si la situación se agrava.
Para una visión más amplia sobre cómo actuar ante cortes de energía y problemas eléctricos a gran escala, también puedes revisar las recomendaciones oficiales de protección civil y emergencias, como las de Ready.gov sobre apagones.
Conclusión: menos dispositivos, más seguridad
Durante un cortocircuito masivo, la prioridad no es “seguir como si nada”, sino proteger a las personas, la vivienda y los equipos críticos.
No se trata solo de evitar que se queme un televisor o que se rompa una heladera; se trata de reducir al mínimo el riesgo de incendios, descargas eléctricas y fallos en cadena que pueden dejar tu casa —y a veces a tu barrio— en una situación peligrosa.
Recordá estas ideas clave:
Los dispositivos de alto consumo y alta temperatura son los primeros que hay que apagar y desenchufar.
La tecnología sensible, como computadoras, televisores y routers, es muy vulnerable a las sobretensiones.
Las zapatillas sobrecargadas, alargues viejos y cargadores genéricos agravan los riesgos ocultos.
La prevención, con buena instalación eléctrica y protectores de tensión, es la mejor inversión.
En un cortocircuito masivo, menos es más: cuantos menos dispositivos conectados y en uso, más seguro será tu hogar.
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