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Dr. Michio Kaku: HAARP es responsable de los recientes huracanes

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En 2018 comenzó a circular por redes y webs conspirativas la idea de que el Dr. Michio Kaku, físico teórico de fama mundial, había hecho una “confesión impactante” en televisión. Según esos artículos, Kaku habría afirmado que el proyecto HAARP era responsable de la reciente ola de huracanes “hechos a medida”.

La historia sonaba perfecta para alimentar el miedo: nano partículas rociadas en el cielo, tormentas activadas con láseres y un programa secreto de modificación del clima controlado por el gobierno. Sin embargo, cuando se analiza la fuente original, el relato se desmorona.

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Lejos de ser una admisión de culpa, la entrevista de Kaku en la cadena CBS hablaba de forma general sobre experimentos de modificación del tiempo atmosférico, sin acusar a HAARP ni atribuirle la formación de huracanes específicos. Sitios de verificación como la verificación de hechos de Snopes sobre Michio Kaku y HAARP dejaron claro que se trataba de una distorsión del contenido original.

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Aun así, la noticia de 2018 sigue resurgiendo cada vez que un huracán golpea alguna región del planeta. Por eso vale la pena revisar con calma qué se dijo, qué es realmente HAARP y qué explica la ciencia sobre estos fenómenos extremos.

Quién es Michio Kaku y qué es HAARP

El Dr. Michio Kaku es un físico teórico estadounidense de origen japonés, conocido por sus trabajos en teoría de cuerdas y por su labor como divulgador científico. Ha escrito libros superventas, presenta programas de radio y televisión y suele opinar sobre el futuro de la tecnología y la exploración espacial.

HAARP, por su parte, es el acrónimo de High-frequency Active Auroral Research Program. Se trata de una instalación de investigación ubicada en Alaska, diseñada para estudiar la ionosfera, una capa de la atmósfera cargada eléctricamente que influye en las comunicaciones de radio y en la propagación de ondas.

Durante años, el proyecto HAARP fue gestionado por la Fuerza Aérea de EE. UU. y la Universidad de Alaska. Su objetivo declarado es comprender mejor la física de la ionosfera, mejorar los sistemas de comunicación y navegación y estudiar el impacto de las tormentas solares. La propia página oficial del proyecto HAARP desmiente que se trate de un arma climática o de control mental.

Sin embargo, la combinación de tecnología militar, alta energía y un proyecto situado en un lugar remoto ha alimentado teorías conspirativas desde los años noventa. El nombre de Kaku, como científico mediático, se convirtió en un imán perfecto para este tipo de relatos.

El video viral y la supuesta “confesión” en TV

La historia que se viralizó en 2018 afirmaba que Kaku había dicho en una entrevista: “Los recientes huracanes, hechos a medida, han sido el resultado de un programa gubernamental de modificación del clima”.

Según estos artículos, el físico habría explicado que “los cielos fueron rociados con nano partículas y las tormentas activadas mediante el uso de láseres”, dando a entender que los huracanes recientes no eran naturales, sino producidos artificialmente por HAARP u otros programas secretos.

El problema es que no existe registro de que Kaku haya pronunciado esas frases en el contexto descrito. La supuesta entrevista en CBS que se emplea como “prueba” es, en realidad, un segmento de 2013 en el que el científico habla de forma general sobre investigación en modificación del clima, láseres y nubes.

En ese breve fragmento, Kaku menciona experimentos de laboratorio donde se utilizan láseres de alta potencia para inducir condensación y así provocar lluvia o desviar rayos. Pero nunca afirma que esta tecnología se esté usando para crear huracanes ni señala a HAARP como responsable de desastres concretos.

Lo que hicieron algunos portales fue mezclar el video con una narración sensacionalista, añadir frases que Kaku nunca dijo y publicar titulares como “Michio Kaku confiesa que HAARP creó los huracanes Irma y Harvey”. La mezcla de imágenes reales y texto inventado fue suficiente para que muchos usuarios creyeran que se trataba de una confesión auténtica.

Lo que realmente dijo Kaku en CBS

Si se observa el video original, el tono de Kaku es el de un científico explicando posibilidades futuras, no el de un denunciante filtrando secretos. Habla de “experimentos en laboratorio” y de la historia de la modificación del clima, tema que ha sido estudiado desde hace décadas.

En ningún momento señala que exista un programa actual capaz de crear y dirigir huracanes categoría 5. Tampoco menciona a HAARP como herramienta para producir desastres. Lo que hace es comentar que, en teoría, las tecnologías de láser y la manipulación de nubes podrían usarse algún día para suavizar tormentas o reducir daños.

Portales de verificación como Snopes y medios especializados en desmontar bulos han analizado el caso y concluyen que la supuesta confesión es falsa y engañosa. El vídeo fue sacado de contexto y unido a un relato conspirativo que no se corresponde con lo dicho por el científico ni con los documentos públicos del programa HAARP.

Además, agencias científicas como NOAA y centros de investigación climática recuerdan que los huracanes son fenómenos extremadamente complejos. Necesitan enormes cantidades de energía térmica procedente de océanos muy cálidos, condiciones atmosféricas específicas y grandes escalas de tiempo y espacio. En su explicación sobre huracanes y cambio climático, los expertos insisten en que no hay evidencia de que existan tecnologías capaces de crear huracanes a voluntad.

Cómo funciona HAARP y qué dice la ciencia sobre los huracanes

Para entender por qué la hipótesis de que HAARP controla huracanes no encaja con la ciencia, hay que mirar cómo funciona realmente la instalación.

HAARP utiliza antenas de alta frecuencia para enviar ondas de radio hacia la ionosfera, a unos 80–350 kilómetros de altura. El objetivo es calentar pequeñas regiones de esta capa y observar cómo responden. Los efectos medidos son locales y temporales, y se emplean para estudiar la física del plasma y mejorar modelos de propagación de radio.

En cambio, los huracanes se desarrollan en la troposfera, la parte más baja de la atmósfera, alimentados por el calor del océano y los patrones de circulación global. La energía que libera un gran huracán supera con creces la energía que HAARP puede inyectar en la ionosfera.

Los estudios climáticos señalan que la frecuencia e intensidad de algunos huracanes está relacionada sobre todo con el calentamiento de los océanos y con fenómenos naturales como El Niño y La Niña. La comunidad científica advierte que el cambio climático antropogénico puede hacer que las tormentas sean más intensas y lluviosas, pero no respalda la idea de que se estén “fabricando” de forma controlada desde instalaciones militares.

Esto no quiere decir que no exista la modificación del clima. A lo largo del siglo XX se han probado técnicas como la siembra de nubes con yoduro de plata o las descargas desde aviones para dispersar niebla. Pero estas intervenciones tienen un alcance limitado, afectan a regiones relativamente pequeñas y no permiten diseñar huracanes gigantes a demanda.

Confundir estas técnicas con un supuesto control total del clima global es una forma de exagerar la capacidad tecnológica real y de desviar la atención de los problemas comprobados, como la crisis climática, el aumento del nivel del mar y la vulnerabilidad de las ciudades costeras.

Desinformación, clima extremo y responsabilidad ciudadana

¿Por qué historias como la de la supuesta confesión de Kaku se vuelven virales? Porque mezclan miedo, misterio y desconfianza hacia los gobiernos. En momentos de desastre, es comprensible que busquemos culpables claros y respuestas simples.

Sin embargo, aceptar sin crítica estos relatos tiene un costo. Por un lado, se desacredita a científicos reales, atribuyéndoles frases que nunca pronunciaron. Por otro, se ignora el papel del cambio climático, la mala planificación urbana y la desigualdad social en la gravedad de los huracanes.

En lugar de compartir titulares alarmistas, es más útil acudir a fuentes fiables: organismos meteorológicos, universidades y proyectos de verificación de datos. Consultar un análisis independiente sobre teorías de conspiración climática y HAARP ayuda a diferenciar entre ciencia y ficción.

Como ciudadanos, podemos contribuir a un debate más sano sobre el clima si:

  • Contrastamos la información antes de compartirla.

  • Valoramos la evidencia científica por encima de los rumores.

  • Exigimos a los gobiernos políticas de adaptación y mitigación frente a huracanes y otros eventos extremos.

Los huracanes seguirán existiendo con o sin HAARP. La gran cuestión no es si un físico famoso confesó un complot en TV, sino qué estamos haciendo para reducir nuestra vulnerabilidad ante estos fenómenos que, de acuerdo con los datos, se están volviendo más destructivos en un planeta que se calienta.

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