Energía oscura y expansión acelerada del universo

Energía oscura: por qué el universo se expande cada vez más rápido

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La expansión del universo es uno de los descubrimientos fundamentales de la cosmología moderna, pero durante gran parte del siglo XX los científicos suponían que esa expansión debía desacelerarse progresivamente por efecto de la gravedad. A finales de la década de 1990, las observaciones de supernovas lejanas revelaron algo inesperado: el universo no solo continúa expandiéndose, sino que su expansión se está acelerando.

Para explicar ese comportamiento se introdujo el concepto de energía oscura, un nombre que no identifica todavía una sustancia o fuerza conocida. En términos científicos, describe el componente desconocido que, dentro del modelo cosmológico actual, permite explicar la aceleración observada.

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La cuestión sigue abierta. La energía oscura podría corresponder a una propiedad constante del vacío, a un campo que cambia con el tiempo o incluso señalar que nuestra descripción de la gravedad necesita modificaciones a escalas cosmológicas. Las nuevas observaciones están empezando a someter estas posibilidades a pruebas cada vez más precisas.

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Cómo sabemos que la expansión del universo se está acelerando

Desde las observaciones realizadas durante el siglo XX sabemos que las galaxias distantes presentan un corrimiento hacia el rojo cosmológico: a medida que el espacio se expande, la longitud de onda de la luz que viaja por él también aumenta. Cuanto más distante observamos, más atrás en la historia cósmica estamos mirando.

El descubrimiento decisivo llegó en 1998. Dos equipos independientes estudiaron supernovas de tipo Ia, explosiones estelares cuya luminosidad permite utilizarlas como indicadores de distancia. Los objetos aparecían más débiles —y, por tanto, más alejados— de lo esperado para un universo cuya expansión estuviera desacelerándose.

La interpretación que terminó consolidándose fue extraordinaria: la expansión cósmica había pasado de una fase de desaceleración a otra de aceleración.

La explicación de la NASA sobre la energía oscura y la expansión acelerada del universo detalla cómo las supernovas proporcionaron las primeras evidencias y cómo posteriores observaciones reforzaron esa interpretación.

Esto no significa que las galaxias estén siendo impulsadas a través del espacio por una fuerza convencional. En cosmología, lo que cambia es principalmente la escala del propio espacio entre estructuras suficientemente alejadas.

En regiones gravitacionalmente ligadas, como sistemas planetarios o galaxias, este efecto es insignificante frente a las fuerzas locales. La expansión acelerada se manifiesta fundamentalmente en las mayores escalas cosmológicas.

Qué es realmente la energía oscura y cuánto universo representa

El término puede resultar engañoso porque todavía no sabemos qué es físicamente la energía oscura. No ha sido capturada como una partícula ni observada directamente mediante un telescopio. Su existencia se infiere de sus efectos sobre la evolución y geometría del universo.

Las estimaciones derivadas del modelo cosmológico estándar indican que alrededor del 68 % del contenido energético actual del universo corresponde a energía oscura. El resto está constituido principalmente por materia oscura y, en una proporción mucho menor, por materia ordinaria: átomos que forman estrellas, planetas, gas, seres vivos y prácticamente todo aquello que podemos observar directamente.

La Agencia Espacial Europea explica la composición del universo oscuro y el papel de la energía oscura y señala que el valor cercano al 68 % depende del ajuste de las observaciones al modelo cosmológico utilizado.

Es importante diferenciarla de la materia oscura. Esta última ejerce atracción gravitatoria y participa en la formación de galaxias y de la estructura cósmica a gran escala. La energía oscura, en cambio, está asociada a la aceleración de la expansión.

Tampoco debe imaginarse necesariamente como una energía que empuja galaxias desde un punto central. El universo no parece expandirse desde un centro dentro del espacio; es la métrica del espacio a gran escala la que evoluciona.

Esta distinción permite entender por qué una galaxia suficientemente distante puede alejarse de nosotros sin que exista un motor, explosión o fuerza convencional empujándola.

La constante cosmológica y otras explicaciones posibles

La explicación más sencilla utilizada por el modelo cosmológico estándar es la constante cosmológica, normalmente representada por la letra griega Λ. Puede interpretarse como una densidad de energía asociada al vacío que permanece aproximadamente constante mientras el universo se expande.

Esta posibilidad tiene una consecuencia interesante. Mientras la densidad de materia disminuye a medida que aumenta el volumen del universo, una energía del vacío constante no se diluiría de la misma manera. Con suficiente expansión, su influencia relativa terminaría dominando la evolución cósmica.

Sin embargo, el problema está lejos de estar resuelto. Relacionar el valor observado de la energía oscura con las predicciones de la física cuántica conduce a discrepancias teóricas enormes. Por eso los investigadores consideran explicaciones alternativas.

Una de ellas es la quintaesencia, una familia de modelos en los que la energía oscura estaría asociada a un campo dinámico capaz de evolucionar con el tiempo. Otra posibilidad es que la relatividad general, extraordinariamente exitosa en numerosas pruebas, necesite alguna modificación cuando se aplica a las mayores escalas del universo.

Estas hipótesis todavía no están confirmadas.

El parámetro denominado ecuación de estado de la energía oscura, habitualmente expresado mediante w, permite comparar diferentes comportamientos. Una constante cosmológica corresponde a w = −1. Encontrar de forma robusta una evolución diferente tendría profundas consecuencias para la física fundamental.

Por eso resulta especialmente importante medir la historia de la expansión en diferentes épocas cósmicas y no limitarse a determinar su valor actual.

DESI y Euclid buscan saber si la energía oscura cambia con el tiempo

La investigación ha entrado en una etapa de precisión mucho mayor. En lugar de limitarse a comprobar que existe aceleración, los grandes proyectos cosmológicos intentan determinar cómo ha cambiado la expansión durante miles de millones de años.

Uno de ellos es DESI, el Dark Energy Spectroscopic Instrument, que utiliza los espectros y corrimientos al rojo de millones de objetos para reconstruir la distribución tridimensional de materia a enormes distancias.

Los resultados recientes son especialmente interesantes, pero requieren cautela. Diferentes combinaciones de observaciones cosmológicas han producido indicios compatibles con la posibilidad de que la energía oscura pueda evolucionar con el tiempo. Eso no equivale a un descubrimiento definitivo de una energía oscura dinámica.

En julio de 2026, el proyecto publicó nuevos resultados basados en el llamado bosque Lyman-alfa. La actualización científica de DESI sobre sus mediciones de energía oscura describe observaciones realizadas mediante la absorción de la luz de cuásares por hidrógeno intergaláctico, que permiten investigar épocas muy tempranas de la evolución cósmica.

Paralelamente, el telescopio espacial Euclid, de la ESA, está cartografiando una enorme porción del cielo. Su objetivo incluye observar miles de millones de galaxias y estudiar tanto el agrupamiento galáctico como las distorsiones producidas por lentes gravitacionales.

La combinación de diferentes métodos es fundamental porque reduce la dependencia de una sola técnica y ayuda a identificar posibles errores sistemáticos.

Qué significa la energía oscura para el futuro del universo y para la Tierra

Conocer la naturaleza de la energía oscura permitirá comprender mejor el destino a muy largo plazo del cosmos. Si se comporta exactamente como una constante cosmológica, el escenario esperado es una expansión que continuará acelerándose, separando progresivamente las grandes estructuras que no estén gravitacionalmente ligadas.

Pero ese futuro depende de las propiedades reales de la energía oscura. Si su densidad cambia con el tiempo, podrían existir otros escenarios. Los datos actuales todavía no permiten afirmar que alguno de esos modelos alternativos describa correctamente el universo.

Desde la perspectiva de emergencias y clima extremo, conviene aclarar otra cuestión. La energía oscura no representa una amenaza para la Tierra ni existe evidencia de que intervenga en terremotos, erupciones volcánicas, huracanes, olas de calor, tormentas solares o cambio climático.

Las escalas involucradas son completamente diferentes. El clima terrestre está gobernado por el balance energético del planeta, la atmósfera, los océanos, la criosfera y otros componentes del sistema climático. Los terremotos y volcanes dependen principalmente de procesos geológicos. El clima espacial está relacionado fundamentalmente con la actividad solar.

La expansión cosmológica tampoco está haciendo que la Tierra se aleje del Sol ni que las galaxias se desarmen. La gravedad y otras interacciones mantienen unidas las estructuras locales.

Precisamente por eso es importante distinguir entre fenómenos astronómicos, geológicos y meteorológicos. La energía oscura pertenece al dominio de la cosmología y actúa de manera relevante a escalas extraordinariamente grandes.

Su importancia científica, sin embargo, es difícil de exagerar: aproximadamente dos tercios del contenido energético que atribuimos al universo corresponden a algo cuya naturaleza fundamental todavía desconocemos. Las observaciones de DESI, Euclid y otros grandes proyectos cosmológicos determinarán si la constante cosmológica continúa explicando los datos o si será necesario construir una descripción más profunda de la evolución del universo.

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Juan Daniel Missaglia, fundador de Orbes Argentina

Sobre el autor

Juan Daniel Missaglia

Investigador y divulgador

Fundador y director de Orbes Argentina, medio digital independiente especializado en emergencias, clima extremo, ciencia, geopolítica y tendencias globales.

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