Israel «apoya totalmente» los ataques aéreos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia
En abril de 2018, en plena guerra civil siria, el mundo volvió a mirar hacia Oriente Medio. Tras el presunto ataque químico en Duma, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia lanzaron ataques aéreos contra instalaciones vinculadas al programa químico del régimen de Bashar al-Asad. Pocas horas después, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu declaró que Israel “apoya totalmente” esa ofensiva, interpretándola como una señal firme contra el uso de armas químicas. Wikipedia+1
Su pronunciamiento reabrió debates sobre disuasión, legalidad internacional, equilibrio de poder regional y el papel de Israel en el conflicto sirio. Este artículo repasa el contexto de aquellos ataques, la postura israelí y las implicaciones estratégicas de una operación que marcó uno de los puntos álgidos de la guerra.

Antecedentes: guerra civil siria y armas químicas
Desde 2011, Siria vive una guerra civil con múltiples actores locales e internacionales. Entre los episodios más graves destacan el ataque químico de Guta en 2013 y el ataque químico de Jan Sheijun en 2017, atribuidos al régimen sirio por diversos informes de la ONU y la OPAQ, que describen el uso de agentes como el gas sarín contra población civil. Wikipedia
A pesar de un acuerdo para desmantelar el arsenal químico sirio, las denuncias de nuevos ataques no cesaron. El 7 de abril de 2018, en la ciudad de Duma, médicos y organizaciones humanitarias reportaron entre 40 y 50 muertos y centenares de heridos con síntomas compatibles con exposición a sustancias tóxicas, especialmente cloro. Wikipedia
Los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia responsabilizaron al ejército sirio, mientras que Damasco y Moscú rechazaron la acusación y hablaron de un montaje. Posteriormente, una misión de la OPAQ concluyó que había “motivos razonables” para pensar que se utilizó un agente químico con cloro reactivo como arma en Duma, reforzando la percepción de que el régimen no había renunciado por completo a este tipo de armamento. Wikipedia
En ese clima de acusaciones cruzadas y con la comunidad internacional dividida, Washington y sus aliados europeos optaron por una respuesta militar limitada.

Los ataques de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en abril de 2018
En la madrugada del 14 de abril de 2018, fuerzas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia lanzaron una operación coordinada contra tres tipos de objetivos vinculados al programa químico sirio: un centro de investigación en Damasco y dos depósitos militares en la provincia de Homs. RTVE+1
Según los mandos occidentales, se trató de un ataque “único” y limitado, destinado a disuadir al régimen de Asad de futuros usos de armas químicas y degradar sus capacidades. El Pentágono aseguró que se eligieron blancos para minimizar bajas civiles, mientras que medios oficiales sirios y rusos denunciaron una violación de la soberanía siria y del Derecho Internacional, subrayando que la operación se realizó sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. RTVE+2Wikipedia+2
Algunos gobiernos occidentales, analistas y medios calificaron la ofensiva como un mensaje simbólico más que un giro estratégico, señalando que el régimen mantuvo el control territorial y político sobre la mayor parte del país. Otros, en cambio, la interpretaron como una reafirmación de la “línea roja” sobre armas químicas que Washington había trazado desde 2013. Un análisis de El País describió la operación como una forma de “castigo” al régimen y de reafirmación del liderazgo estadounidense frente a Rusia en el tablero sirio. El País

La reacción de Israel y el mensaje de Benjamin Netanyahu
En este contexto, la reacción de Israel fue particularmente significativa. Horas después de los bombardeos, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu difundió un comunicado en el que afirmaba que Israel “apoya plenamente” los ataques de Estados Unidos, Francia y Reino Unido contra objetivos militares sirios. El texto subrayaba que los aliados habían demostrado que su compromiso con la lucha contra las armas químicas “no se limita a declaraciones”. Noticias de Israel
Netanyahu recordó que ya en 2017 había respaldado el ataque estadounidense contra la base aérea de Shayrat, también en respuesta a un presunto ataque químico. Para el líder israelí, el uso de armas químicas por parte del régimen sirio y la consolidación de una presencia militar iraní en territorio sirio suponían una amenaza directa a la seguridad nacional de Israel. Noticias de Israel+1
En su mensaje, el primer ministro advirtió que el presidente Asad debía entender que sus esfuerzos por adquirir armas de destrucción masiva, su desprecio por el derecho internacional y su colaboración con Irán y sus milicias aliadas ponían en grave riesgo a Siria. Israel, que ya venía llevando a cabo ataques selectivos contra objetivos iraníes y de Hezbolá en territorio sirio, interpretó la ofensiva occidental como un respaldo indirecto a su propia política de “líneas rojas” frente a la expansión iraní. Noticias de Israel+1
Esta posición generó debate dentro y fuera del país. Defensores de la postura de Netanyahu sostuvieron que apoyar los ataques era coherente con la necesidad de impedir que un régimen vecino utilice armas químicas y permita el despliegue de fuerzas hostiles en sus fronteras. Críticos, en cambio, alertaron sobre el riesgo de que Israel quedara asociado a una operación controvertida en términos de derecho internacional, alimentando narrativas hostiles en el mundo árabe e islámico.

Debate sobre legalidad internacional y consecuencias regionales
Uno de los puntos más polémicos de los bombardeos de 2018 fue su base legal. Estados Unidos, Francia y Reino Unido justificaron la operación como un acto de “intervención humanitaria” destinado a proteger a civiles frente al uso de armas químicas, así como una medida necesaria para preservar la credibilidad de la prohibición global de estos armamentos. RTVE+1
Sin embargo, Rusia presentó en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución para condenar el ataque, argumentando que constituía una violación de la Carta de la ONU al realizarse sin autorización del consejo y fuera del marco de la legítima defensa. La propuesta fue rechazada, lo que reflejó la profunda división entre las potencias sobre la gestión del conflicto sirio. France 24
En América Latina y otras regiones, las reacciones oficiales oscilaron entre el apoyo moderado, la preocupación por la escalada y el rechazo frontal a una acción militar sin mandato de la ONU. Un análisis académico recopiló las posiciones de distintos gobiernos latinoamericanos, evidenciando la dificultad de conciliar la condena al uso de armas químicas con la defensa del principio de no intervención. dipublico.org
Para Israel, la dimensión jurídica internacional se mezclaba con preocupaciones inmediatas de seguridad fronteriza. El país observaba con inquietud la presencia de milicias respaldadas por Irán cerca de los Altos del Golán y temía que la pasividad internacional ante el uso de armas químicas se tradujera en una mayor impunidad para sus adversarios. El apoyo a los ataques occidentales se interpretó, entonces, como una forma de reforzar el mensaje de que ciertas armas y métodos de guerra son inaceptables y tendrán consecuencias.
Impacto a largo plazo y lecciones geopolíticas
Años después, los ataques de 2018 no cambiaron de manera drástica el mapa militar de Siria, pero sí dejaron varias lecciones geopolíticas. En primer lugar, mostraron que, pese al desgaste de la guerra de Irak y otras intervenciones, las potencias occidentales están dispuestas a utilizar fuerza militar limitada para defender determinadas normas internacionales, como la prohibición de las armas químicas.
En segundo lugar, confirmaron el papel de Siria como escenario de una competencia estratégica entre Estados Unidos y sus aliados, por un lado, y Rusia e Irán, por el otro. Cada acción militar se interpreta no sólo en clave siria, sino también como mensaje a otras crisis, desde Ucrania hasta las tensiones con Irán y Corea del Norte.
En tercer lugar, situaron nuevamente a Israel en el centro del debate regional. Al apoyar públicamente los ataques, Netanyahu buscó reforzar la alianza con Washington y subrayar la convergencia de intereses frente al eje Irán–Siria–Hezbolá. Pero al mismo tiempo, asumió el costo de aparecer alineado con una operación que muchos consideran unilateral y discutible en términos legales.
Para la opinión pública internacional, el episodio dejó preguntas abiertas:
¿Basta una acción militar puntual para frenar el uso de armas químicas?
¿Cómo evitar que la respuesta a crímenes de guerra sea, a su vez, percibida como violación de la legalidad internacional?
¿Qué lugar ocupan las soluciones diplomáticas y la justicia internacional frente a la lógica de los misiles?
Lo cierto es que la guerra siria, con su combinación de ataques químicos, bombardeos convencionales y desplazamientos masivos de población, se convirtió en símbolo de los límites del sistema internacional para prevenir atrocidades. En ese escenario, la declaración de Netanyahu de que Israel “apoya totalmente” los ataques de 2018 sintetiza la posición de un país que se percibe rodeado de amenazas y dispuesto a respaldar acciones contundentes contra quienes considera enemigos existenciales, aunque ello implique navegar en aguas legales y políticas muy turbulentas. Noticias de Israel+1
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