Se descubren los cementerios de la epidemia de la Gran Peste de Londres
La construcción de la nueva línea férrea Crossrail transformó el subsuelo de Londres en un enorme laboratorio arqueológico. Cada túnel abierto bajo la ciudad removió capas de historia. Uno de los hallazgos más sobrecogedores fue el pozo funerario masivo en el antiguo cementerio de Bedlam, con decenas de esqueletos alineados, atribuídos a la epidemia de la Gran Peste de Londres (1665-1666). Aunque el descubrimiento se hizo público a mediados de la década de 2010, siguió generando análisis y reportajes arqueológicos hasta 2019, cuando se consolidó como una de las pruebas más claras del impacto demográfico de aquella tragedia.

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Contexto histórico de la Gran Peste que devastó Londres
La Gran Peste de Londres fue el último gran brote de peste bubónica en Inglaterra. Entre 1665 y 1666, se calcula que murieron alrededor de 100.000 personas, casi una cuarta parte de la población londinense de la época.
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Las víctimas se concentraron en barrios hacinados, con calles estrechas, viviendas sin saneamiento y alta presencia de ratas y pulgas, vectores clásicos de la bacteria Yersinia pestis. Las autoridades municipales intentaron contener el contagio cerrando casas, marcando puertas con cruces rojas y organizando enterramientos rápidos. Sin embargo, el volumen de fallecidos obligó a habilitar cementerios improvisados y fosas comunes que, siglos después, reaparecen bajo las obras modernas.
En ese contexto se utilizó intensivamente el New Churchyard o cementerio de Bedlam, un camposanto municipal fuera de las murallas de la ciudad, creado en el siglo XVI para absorber los picos de mortalidad por epidemias.

Crossrail: el megaproyecto que abrió la tierra de la memoria
El proyecto Crossrail (hoy Elizabeth Line) fue diseñado para conectar este-oeste Londres mediante una línea de alta capacidad que atraviesa el corazón financiero y residencial de la ciudad.
Desde los primeros sondeos, los ingenieros sabían que al excavar cerca de Liverpool Street se toparían con capas históricas delicadas.
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Esta metodología convirtió la obra en un referente mundial de cómo conciliar grandes proyectos de transporte con la protección del patrimonio histórico.

El cementerio de Bedlam y el pozo funerario masivo
El cementerio de Bedlam fue utilizado aproximadamente entre 1569 y 1738 y pudo albergar hasta 30.000 enterramientos. Estaba asociado al famoso hospital psiquiátrico Bethlem, pero en la práctica funcionó como un camposanto municipal para personas de distintas clases sociales, incluidos víctimas de la peste, del hambre y de disturbios urbanos.
Durante las excavaciones de Crossrail, los arqueólogos localizaron miles de tumbas individuales y, entre ellas, un pozo de enterramiento masivo. En su interior se hallaron aproximadamente 30 esqueletos dispuestos en capas ordenadas, con los cuerpos alineados y con restos de sencillos ataúdes de madera, hoy descompuestos. Todo indica que fueron enterrados en un mismo evento catastrófico, más que a lo largo de varios meses.
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Qué revelan los esqueletos sobre la vida en el Londres del siglo XVII
La edad de los enterrados es muy variada: desde niños pequeños hasta ancianos. En el caso del pozo masivo, la concentración de adultos jóvenes y de mediana edad sugiere que la peste afectó de manera transversal a la población, no solo a los grupos más vulnerables.
A través de los análisis isotópicos se puede trazar el origen geográfico de algunos individuos. Los primeros resultados apuntan a una ciudad sorprendentemente diversa, con personas procedentes de otras regiones de Inglaterra e incluso de la Europa continental, lo que confirma que la Gran Peste golpeó a una población móvil y cosmopolita.
Ciencia forense y ADN: buscando la huella de Yersinia pestis
Uno de los objetivos centrales de la investigación es detectar ADN antiguo de Yersinia pestis en los restos óseos. En otros “plague pits” de Londres ya se han identificado trazas de la bacteria, lo que permite comparar cepas y entender cómo evolucionó la enfermedad entre los brotes del siglo XIV y los del XVII.
En el pozo funerario de Bedlam, los científicos han tomado muestras de dientes y de huesos largos, donde la médula preserva mejor el material genético. La esperanza es reconstruir parcialmente el genoma de la bacteria que circuló en 1665, para compararlo con el de otros focos europeos.
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Memoria, ética y legado urbano de los cementerios ocultos
El hallazgo de los cementerios de la Gran Peste de Londres plantea preguntas éticas y sociales. ¿Cómo tratar los restos humanos descubiertos por una obra de transporte?
Además, el proyecto ha apostado por la divulgación pública.
Desde una perspectiva urbana, estos descubrimientos recuerdan que bajo calles, estaciones y oficinas modernas hay capas de memoria colectiva.
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