El astrónomo Paul Cox, nos alerta de un encubrimiento del sistema Nibiru
El astrónomo Paul Cox se volvió nombre obligado en los foros de conspiración cuando, durante una transmisión en vivo, habló de un supuesto “segundo Sol” y de un posible encubrimiento del sistema Nibiru.
Desde entonces, su comentario ha sido citado como prueba de que la NASA y varios gobiernos ocultarían información crítica sobre el futuro de la Tierra.
Pero ¿qué dijo realmente Cox, qué es Nibiru y cómo se posiciona la ciencia ante estas teorías?

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Quién es Paul Cox y qué dijo realmente en la transmisión
Paul Cox es un astrónomo vinculado al proyecto de telescopios en línea Slooh, conocidos por transmitir eventos astronómicos en directo para el público general.
En 2016, durante un tránsito de Mercurio frente al Sol, una anomalía óptica en la imagen fue interpretada por algunos como un misterioso cuerpo celeste.
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Cox, en tono desenfadado, comentó que aquello era “nuestro segundo Sol” y que “NASA y otras organizaciones lo ocultaban”.
El fragmento se viralizó y, descontextualizado, acabó siendo presentado como una confesión auténtica de un astrónomo que se animaba a romper el silencio.
Con el paso del tiempo, páginas de conspiraciones retomaron el vídeo y lo conectaron con relatos previos sobre Nibiru o Planeta X, alimentando la idea de un encubrimiento sistemático que llevaría casi cuarenta años.

El mito del sistema Nibiru y por qué fascina a tanta gente
El llamado sistema Nibiru o Planeta X se describe en la cultura conspirativa como un cuerpo gigantesco, a veces planeta y a veces sistema completo, con una órbita extremadamente alargada.
Según estas teorías, Nibiru se acercaría periódicamente a la Tierra, provocando catástrofes globales, cambios climáticos extremos y alteraciones gravitatorias.
Esta narrativa mezcla referencias mal interpretadas de textos antiguos, lecturas creativas de la astronomía moderna y desconfianza hacia las instituciones.
El resultado es un relato poderoso desde lo emocional: un enemigo cósmico oculto, supuestamente conocido por las élites y silenciado para evitar el pánico.
La historia de Nibiru suele asociarse con profecías apocalípticas, fechas fallidas y videos virales de supuestos “segundos soles” o planetas visibles al amanecer o al atardecer.
Cada vez que surge un nuevo testimonio —como el de Paul Cox o de supuestos denunciantes como Eugene Ricks o el Dr. Ronald Shimschuck— la narrativa vuelve a encenderse en redes y foros.

Qué dice la astronomía oficial sobre Nibiru y los “dos soles”
Desde el punto de vista de la astronomía profesional, el veredicto es contundente:
no existe evidencia de un segundo Sol ni de un planeta gigante de tipo Nibiru que esté cruzando el sistema solar interior.
Cualquier objeto masivo que se acercara de forma peligrosa alteraría esas órbitas de manera detectable mucho antes de aproximarse a la Tierra.
Los telescopios terrestres y espaciales, incluidos los observatorios de NASA, la ESA y la Unión Astronómica Internacional, escanean el cielo continuamente.
Si hubiera un cuerpo tan grande como el descrito por las teorías de Nibiru, aparecería en los catálogos astronómicos, en los estudios de dinámica orbital y en múltiples publicaciones científicas revisadas por pares.
Muchas imágenes virales que supuestamente muestran un “segundo Sol” se explican en realidad por reflejos internos en las lentes, halos solares y efectos de cámara.
En el caso de la transmisión de Paul Cox, la mayoría de los astrónomos coinciden en que se trató de una mezcla de broma irónica y artefacto óptico, luego reinterpretada como una revelación incómoda.

Encubrimientos, desinformación y el rol de los denunciantes
La idea de un encubrimiento global resulta creíble para quienes ya desconfían profundamente de las instituciones.
Casos reales de secretos militares, experimentos clasificados o documentos desclasificados alimentan la percepción de que “si nos ocultaron esto, también podrían ocultar Nibiru”.
Sin embargo, es importante distinguir entre:
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Secretos militares o políticos, que pueden mantenerse limitados a un grupo reducido de personas.
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Y descubrimientos astronómicos masivos, imposibles de ocultar a una comunidad científica global, distribuida por universidades, observatorios amateurs y proyectos ciudadanos.
Si un cuerpo de gran tamaño se acercara a la Tierra, no solo lo verían las agencias espaciales.
Lo verían miles de astrónomos aficionados, observatorios independientes y hasta simples cámaras de aficionados en todo el mundo.
Cuando nombres como Eugene Ricks o Ronald Shimschuck se presentan como denunciantes, casi siempre lo hacen desde circuitos alternativos, sin evidencia sólida ni respaldo de datos verificables.
La ausencia de publicaciones científicas, de mediciones replicables y de observaciones independientes debilita seriamente el peso de estas denuncias.
Eso no significa que debamos descartar todo cuestionamiento a la autoridad.
Significa que, en temas de riesgos astronómicos reales, conviene apoyarse en fuentes contrastables, observar el consenso entre especialistas y revisar qué datos se publican abierta y constantemente.
Por qué estas historias siguen siendo virales y qué podemos aprender
Aunque la ciencia no respalde la existencia de Nibiru, las historias sobre planetas ocultos y segundas estrellas siguen recorriendo el mundo digital.
La explicación no es solo astronómica, sino también psicológica y cultural.
Los relatos apocalípticos conectan con miedos profundos:
miedo al colapso, a lo desconocido y a sentir que la vida cotidiana se sostiene sobre una verdad escondida.
En un mundo saturado de información, una narrativa simple —“nos mienten, hay algo enorme que no quieren que sepamos”— resulta seductora.
Las redes sociales amplifican estos relatos, porque las historias emocionantes se comparten más que las explicaciones sobrias.
Un video corto en el que un astrónomo dice “tenemos un segundo Sol” viaja mucho más rápido que un artículo técnico explicando óptica atmosférica y artefactos de lente.
Frente a este escenario, el rol del ciudadano informado no es burlarse de quienes creen, sino cultivar pensamiento crítico:
preguntar por los datos, buscar diversas fuentes, verificar fechas, entender de dónde salen las imágenes y qué opinan los expertos que trabajan en observatorios de todo el mundo.
- Investigación y verificación de información crítica.
- Infraestructura técnica (hosting, seguridad y velocidad).
- Herramientas de monitoreo y cobertura de eventos extremos.
- Producción de guías prácticas para preparación ciudadana.
Orbes Argentina es un medio independiente especializado en emergencias, clima extremo y ciencia aplicada, con cobertura global y enfoque en riesgos del siglo XXI.




























