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Inteligencia artificial aplicada a emergencias climáticas

Las siete tecnologías más buscadas de la semana y su impacto real

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El “sensor invisible”: por qué no lo ves y aun así lo registra todo

En una ciudad inteligente, la promesa es clara: más eficiencia, menos congestión, servicios públicos optimizados. Pero hay un actor silencioso que crece en importancia porque “no parece un sensor” y, sin embargo, puede capturar más información que cámaras o medidores visibles. Hablamos del teléfono móvil como sensor… y del ecosistema que lo rodea: antenas, Wi-Fi, Bluetooth, aplicaciones y redes publicitarias. No está atornillado a un poste con un cartel que diga “midiendo”. Está en tu bolsillo, en el de todos, moviéndose por la ciudad como una red dinámica de recolección de datos.

Ese “sensor invisible” funciona porque, para conectarse, tu dispositivo intercambia señales: identificadores, intensidad de señal, tiempos de conexión, rutas probables, redes cercanas. Con suficientes puntos de captura, se puede inferir patrones de movilidad, zonas de alta densidad, horarios pico, permanencia en lugares, y hasta cambios sutiles de comportamiento colectivo. No hace falta un lente: basta un rastro digital constante.

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Qué datos recopila (y qué puede inferirse) con Wi-Fi, Bluetooth y redes móviles

Los sistemas urbanos modernos combinan múltiples fuentes. En redes móviles, los operadores pueden estimar ubicación aproximada por cobertura de antenas. En Wi-Fi urbano (público o comercial), el dispositivo “anuncia” que busca redes. En Bluetooth, aparecen balizas y rastreos de proximidad. Con estos mecanismos se construyen mapas de flujo peatonal, uso del transporte, permanencia en espacios y rutas dominantes.

Incluso cuando los datos se presentan como “anónimos”, pueden existir riesgos de reidentificación si se cruzan suficientes variables (horarios, recorridos repetidos, lugares frecuentes). Por eso, el debate real no es solo tecnológico: es de gobernanza, consentimiento y límites de uso.

Para entender el marco general de privacidad y recomendaciones, es útil revisar guías y conceptos de referencia como el enfoque de privacy by design (privacidad desde el diseño) en fuentes de organismos reconocidos como el Comisionado de Privacidad de Canadá. https://www.priv.gc.ca/en/privacy-topics/privacy-by-design/

Por qué este sensor es clave en emergencias y clima extremo

En Emergencias & Clima Extremo, la misma infraestructura que sirve para “optimizar la ciudad” puede volverse vital. En una ola de calor, por ejemplo, los flujos de movilidad ayudan a detectar áreas donde la población se concentra sin sombra ni hidratación, o a medir si los centros de enfriamiento realmente están siendo usados. En inundaciones repentinas, la señal agregada puede mostrar zonas evacuadas y cuellos de botella. En incendios cercanos a áreas urbanas, puede ayudar a proyectar rutas de escape y ajustar semáforos o desvíos.

El problema es el “doble filo”: en crisis, el impulso de recolectar más datos aumenta. Y si no existe un protocolo claro, la excepción puede convertirse en regla. La pregunta Orbes es directa: ¿qué se recolecta, por cuánto tiempo, con qué finalidad y quién audita?

Además, el cambio climático está amplificando eventos extremos. Si querés un marco para entender cómo se intensifican olas de calor y riesgos urbanos, podés consultar recursos divulgativos y científicos como los del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático). https://www.ipcc.ch/

Riesgos reales: vigilancia, sesgos y seguridad de la información

Cuando una ciudad depende de datos, crecen tres amenazas. La primera es la vigilancia por deriva: datos recolectados para movilidad terminan aplicándose a control social, publicidad hipersegmentada o decisiones automatizadas sin transparencia. La segunda es el sesgo: si la infraestructura de captura es más densa en ciertos barrios, el “mapa de la ciudad” se vuelve desigual y puede reforzar inequidades (más recursos para zonas con más datos, menos para zonas invisibles). La tercera es la ciberseguridad: bases de datos de movilidad son un objetivo valioso. Una filtración no es “un leak más”; puede exponer patrones colectivos y vulnerabilidades.

En seguridad digital urbana, incluso organismos como NIST (EE.UU.) publican marcos y prácticas sobre gestión de riesgos y ciberseguridad que resultan útiles para pensar ciudades conectadas. https://www.nist.gov/cyberframework

Cómo detectar el sensor invisible y qué exigir como ciudadano

No se trata de “apagar la ciudad inteligente”. Se trata de exigir reglas claras y diseñar con límites. Como usuario, podés reducir parte del rastreo ajustando permisos, desactivando conexiones cuando no las usás y evitando apps con prácticas invasivas. Pero la responsabilidad central es institucional.

Tres demandas simples elevan el estándar:

  1. Transparencia: qué datos se recolectan, con qué técnica, y con qué propósito.

  2. Minimización: recolectar lo mínimo indispensable, por el menor tiempo posible.

  3. Auditoría y control: terceros, informes públicos, evaluaciones de impacto, canales de reclamo.

En OrbesArgentina.com, la mirada es estratégica: una ciudad preparada para emergencias necesita datos… pero también necesita confianza pública. Sin confianza, la gente evita sistemas, no coopera, no sigue alertas y se rompe el objetivo original: proteger vidas y reducir daños.

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