Experimento de actividad Paranormal en vivo en Youtube
El experimento de actividad paranormal en vivo en YouTube que llevó adelante un equipo paranormal del Reino Unido en 2018 se convirtió en un fenómeno seguido por miles de curiosos.
Cada quince días, el grupo se conectaba en directo desde un lugar presuntamente embrujado y abría una ventana al supuesto mundo espiritual, invitando a la audiencia a participar en tiempo real.
Lejos de ser una simple sesión de espiritismo tradicional, el proyecto se apoyaba en dispositivos electrónicos de última generación capaces de generar y capturar EVP (Electronic Voice Phenomena) en directo.
La promesa era contundente: obtener respuestas inteligentes, claras y repetibles que pudieran ser analizadas por los investigadores y por cualquier espectador conectado al streaming.

Orígenes del experimento paranormal en vivo
El equipo británico nació de la unión de varios investigadores de lo paranormal con experiencia en castillos, hospitales abandonados y antiguos cementerios.
Tras años de grabaciones nocturnas y sesiones privadas, decidieron llevar su trabajo a un formato abierto y transparente, transmitido en directo por YouTube.
Su idea central era que el público pudiera ver todo el proceso sin cortes: la preparación del lugar, la instalación de cámaras, los chequeos de sonido, las mediciones ambientales y, finalmente, las sesiones con dispositivos EVP.
Al hacerlo en YouTube, cualquier persona del mundo podía seguir el experimento, comentar en el chat y sugerir preguntas para las posibles entidades.
Esta apertura respondía a una crítica habitual en el campo paranormal: la falta de metodología replicable y verificable.
Los investigadores querían mostrar que era posible diseñar un protocolo semi controlado, aun dentro de las limitaciones de un entorno supuestamente encantado.

Cómo funciona un EVP en directo por YouTube
Los fenómenos de voz electrónica son, en teoría, sonidos o palabras que aparecen en grabaciones digitales sin fuente física aparente.
En este experimento, el equipo empleaba radios modificadas, grabadoras digitales, aplicaciones de barrido de frecuencias y micrófonos ambientales conectados a una mesa de mezcla.
El audio pasaba por un sistema que generaba ruido de fondo controlado, sobre el cual era posible detectar patrones de voz breves y aparentemente inteligentes.
Mientras tanto, varias cámaras HD captaban la escena desde diferentes ángulos, y todo se enviaba a YouTube mediante un software de streaming.
La audiencia podía escuchar el EVP en tiempo real, con cascos o altavoces de buena calidad, y escribir en el chat si creía oír un nombre, una frase o una respuesta concreta.
En ocasiones, los investigadores pausaban la sesión para repetir un fragmento de audio y comprobar si la supuesta voz coincidía con la interpretación mayoritaria del público.
Para quien quisiera profundizar en la parte técnica, el equipo recomendaba consultar recursos como esta guía sobre investigación de fenómenos EVP (https://www.ghostresearch.org/investigacion-evp) donde se explican los principios básicos de la grabación y el análisis de audio anómalo.

Resultados más llamativos del equipo paranormal británico
Durante las primeras emisiones en 2018, las respuestas parecían ser ruidos aislados y palabras sueltas, fáciles de atribuir a pareidolia auditiva.
Sin embargo, con el paso de los meses comenzaron a aparecer secuencias de audio que parecían responder de forma directa a las preguntas.
En una sesión realizada en un antiguo edificio victoriano, un investigador preguntó en inglés: “¿Hay alguien aquí con nosotros?”.
Pocos segundos después, se escuchó claramente una voz grave que muchos interpretaron como “Yes, I’m here”.
En otra ocasión, el equipo solicitó un nombre específico y el EVP pareció repetir no sólo el nombre, sino también el apellido del investigador, algo que impactó a la audiencia.
Estos momentos fueron recortados y subidos como clips independientes al canal, generando miles de reproducciones adicionales y debates intensos en redes sociales.
Para darle mayor transparencia, el grupo compartía parte de sus análisis de sonido y enlaces a artículos sobre metodologías de investigación paranormal responsable (https://www.paranormal-society.org/metodos-investigacion) donde se describe cómo evitar fraudes y errores de interpretación.

Reacciones de la comunidad científica y escéptica
Como ocurre con casi todos los experimentos paranormales, la recepción estuvo dividida.
Los seguidores del canal veían en las transmisiones la prueba de que la conciencia podría sobrevivir a la muerte física y comunicarse mediante dispositivos electrónicos.
Los escépticos, en cambio, advertían sobre efectos psicológicos como la sugestionabilidad, la presión del grupo y la capacidad del cerebro humano para encontrar patrones incluso en ruido aleatorio.
Además, señalaban que los equipos utilizados no estaban calibrados bajo estándares de laboratorio y que el entorno no era un experimento doble ciego.
Varios divulgadores científicos subrayaron que el audio se transmitía por internet, pasando por compresores, filtros y algoritmos de plataformas que podían introducir artefactos.
Para ellos, el experimento era un fenómeno sociológico fascinante, pero no una evidencia sólida de vida después de la muerte.
Algunos investigadores recomiendan leer informes críticos como el de la organización de escépticos sobre pruebas paranormales (https://www.skepticalscience.org/evaluacion-pruebas-paranormales) donde se explica por qué, hasta ahora, ningún EVP ha superado los controles más estrictos.
El papel de la audiencia y la dimensión social del experimento
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto fue la participación activa de la audiencia.
Los espectadores no eran simples observadores; se les pedía que sugirieran preguntas, anotaran horarios exactos de posibles voces y debatieran en tiempo real con el resto de la comunidad.
Este enfoque transformó el experimento en un evento colaborativo, donde miles de personas se convertían en una suerte de “equipo ampliado” de análisis.
El chat en directo funcionaba como una gran pizarra colectiva, donde se comparaban interpretaciones, se hacían capturas de pantalla y se compartían fragmentos de audio.
Muchos participantes afirmaban que, al escuchar con auriculares de alta calidad y en un ambiente silencioso, podían distinguir palabras claras que en los altavoces del móvil pasaban desapercibidas.
Otros, en cambio, reconocían que a veces terminaban “escuchando” aquello que el grupo sugería, lo que evidenciaba el poder de la expectativa compartida.
Este componente social hace que el experimento sea interesante incluso desde la perspectiva de la psicología de masas y de la percepción, además de su lado esotérico.
El futuro de los experimentos paranormales en streaming
Aunque el experimento original se desarrolló en 2018, su legado continúa influyendo en nuevos canales de investigación paranormal en YouTube y Twitch.
Hoy es común encontrar grupos que combinan cámaras de alta sensibilidad, sensores ambientales, realidad virtual y análisis de datos para buscar patrones en las supuestas manifestaciones.
El streaming en directo permite una auditoría permanente: cualquier fallo técnico, ruido ambiental o posible truco puede ser detectado y señalado por la audiencia.
Al mismo tiempo, obliga a los investigadores a ser más rigurosos con sus protocolos, a registrar todo y a archivar sus sesiones para estudios posteriores.
Algoritmos de reconocimiento
En el futuro, es posible que veamos colaboraciones entre expertos en inteligencia artificial y grupos de investigación paranormal, utilizando algoritmos de reconocimiento de voz y análisis espectral para distinguir mejor entre ruido y posibles voces anómalas.
Incluso podrían crearse bases de datos globales de EVP en vivo, comparando patrones de frecuencia, idioma y duración.
Sea cual sea la explicación final de estos fenómenos, el experimento de actividad paranormal en vivo en YouTube demostró que la combinación de tecnología, entretenimiento y misterio tiene un enorme potencial para captar la imaginación del público.
Para muchos, fue la confirmación de que vale la pena seguir explorando los límites de lo desconocido; para otros, una oportunidad de estudiar cómo construimos creencias y significados en la era digital.
Conclusión: entre la evidencia y la experiencia personal
En última instancia, la fuerza de este experimento no reside sólo en la posible evidencia de voces del más allá, sino también en la experiencia compartida que generó.
Miles de personas, conectadas desde distintos países, se reunían cada quince días para vivir juntos un evento que combinaba ciencia, mito y espectáculo.
Algunos espectadores cerraban YouTube convencidos de haber escuchado mensajes claros de entidades inteligentes.
Otros se marchaban con la sensación de haber participado en un experimento social sobre la percepción humana y la influencia del grupo.
Lo cierto es que, más allá de las conclusiones individuales, el proyecto abrió una vía para que los experimentos paranormales en vivo se tomaran más en serio desde el punto de vista metodológico.
Y, al mismo tiempo, consolidó a YouTube como un escenario donde lo espiritual, lo tecnológico y lo cotidiano se encuentran en tiempo real, frente a una audiencia global que sigue buscando respuestas a la gran pregunta: ¿hay algo después de la muerte?
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