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dengue-3-millones-de-casos-notificados - 2020-03-18 - Dengue Infectados 1

Los casos de fiebre del dengue están aumentando en América Latina

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La fiebre del dengue, transmitida por el mosquito Aedes aegypti, continúa mostrando un incremento sostenido en varios países de América Latina. En 2020, múltiples autoridades de salud advirtieron que la región se enfrentaba a uno de los períodos más complejos en relación con esta enfermedad. El aumento de casos, la presencia de nuevos brotes y las dificultades en los sistemas sanitarios potenciaron un escenario de alerta generalizada.

Factores como el cambio climático, el crecimiento urbano no planificado, los sistemas de saneamiento frágiles y la movilidad constante de las personas generaron un escenario perfecto para que el dengue se expandiera. Aunque es una enfermedad conocida, su comportamiento dinámico y la aparición de nuevos serotipos simultáneos volvieron más complejo el manejo de la epidemia en numerosos países.

Situación general del dengue en América Latina durante 2020

El año 2020 cerró con cifras preocupantes. Países como Brasil, Paraguay, Bolivia, Colombia, México, Perú y Argentina reportaron incrementos significativos, algunos incluso superiores a los picos históricos de años anteriores. La Organización Panamericana de la Salud informó que la región alcanzó varios millones de casos sospechosos.

En Brasil, la combinación del clima tropical, las zonas densamente pobladas y las dificultades estructurales generaron un cóctel que impulsó el crecimiento del dengue. En México, la variedad de altitudes y climas permitió persistencia del mosquito durante casi todo el año. Colombia vivió un período con circulación simultánea de múltiples serotipos, lo que aumentó la gravedad de las infecciones.

Para Argentina, el brote 2019-2020 fue uno de los más intensos registrados. Provincias como Buenos Aires, Misiones, Formosa, Chaco, Corrientes y Córdoba se vieron particularmente afectadas. El movimiento fronterizo, combinado con temperaturas inusualmente altas durante el verano, facilitó la reproducción masiva del mosquito vector.

El fenómeno no solo impactó en la cantidad de enfermos, sino también en los sistemas de salud, que debieron enfrentarse a una doble presión causada por el dengue y la llegada de la pandemia de COVID-19, que exigió reorganizar prioridades sin descuidar los brotes arbovirales.

Factores que explican el aumento de casos

El crecimiento del dengue en América Latina no es producto de una sola causa. Los especialistas coinciden en que se trata de una combinación de elementos que interactúan entre sí, potenciándose mutuamente.

Uno de los factores principales es el cambio climático, que ha generado temperaturas más altas y temporadas de lluvias más extensas, condiciones ideales para que el mosquito se reproduzca. El Aedes aegypti requiere recipientes con agua limpia para depositar sus huevos, y estos pueden mantenerse viables durante meses, incluso si el recipiente se seca.

Otro factor determinante es la urbanización acelerada. Muchas ciudades crecen sin la infraestructura adecuada: barrios sin sistema de drenaje eficiente, acumulación de residuos y falta de agua potable constante, lo que obliga a las familias a almacenar agua en recipientes que pueden convertirse en criaderos de mosquitos.

La movilidad regional también influye. Viajes fronterizos, turismo interno y migraciones facilitan el movimiento tanto de personas infectadas como del propio mosquito. Esto crea nuevos focos de contagio en zonas donde antes no existía circulación viral.

Por último, la circulación simultánea de varios serotipos del dengue (DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4) incrementa la gravedad potencial. Una persona que ya tuvo dengue y se reinfecta con otro serotipo tiene más posibilidades de desarrollar dengue grave.

Impacto en los sistemas de salud y en la población

El incremento de casos generó un escenario crítico para numerosos sistemas sanitarios. Hospitales y centros de atención primaria debieron adaptarse para diagnosticar, aislar y tratar casos de dengue, diferenciándolos de otras enfermedades febriles.

En comunidades vulnerables, el impacto fue mayor. La falta de acceso a agua segura, la ausencia de servicios básicos y la convivencia en espacios reducidos facilitaron la propagación del virus. Además, muchas ciudades carecieron de campañas constantes de eliminación de criaderos, lo que permitió la expansión del mosquito.

El dengue grave, aunque menos frecuente que el común, sigue siendo una amenaza para niños, adultos mayores y personas con enfermedades previas. La deshidratación, los sangrados y el shock hipovolémico requieren atención inmediata, y en momentos de saturación hospitalaria, cualquier retraso puede volverse fatal.

Estrategias de prevención y control en la región

La región implementó diversas estrategias para frenar el avance del dengue, cada una con resultados variables. La medida más importante sigue siendo la eliminación de criaderos, que consiste en descacharrar, tapar recipientes, limpiar canaletas y evitar acumulación de agua.

Los gobiernos reforzaron campañas de concientización, recordando a la población que el mosquito puede reproducirse en lugares mínimos como tapas, platos de macetas, botellas o baldes. También se promovió el uso de repelentes, mosquiteros y la protección de las viviendas con telas metálicas.

En algunas ciudades se intensificaron operativos de fumigación, aunque su efectividad es mayor como medida complementaria y no como solución principal. La fumigación mata mosquitos adultos, pero no elimina los huevos que permanecen adheridos a superficies internas de recipientes.

Organismos internacionales siguen evaluando estrategias nuevas como el uso de mosquitos con Wolbachia, una bacteria que reduce la transmisión del virus, o la liberación controlada de mosquitos estériles. Aunque prometedores, estos métodos requieren estudios a largo plazo para medir su impacto en diferentes geografías.

El caso especial de Argentina en 2020

Argentina vivió uno de los picos de dengue más significativos de las últimas décadas. Provincias del norte y noreste, históricamente afectadas por el mosquito, registraron incrementos preocupantes, pero lo más llamativo fue el avance hacia regiones del centro del país.

Ciudades como Rosario, Córdoba y el Área Metropolitana de Buenos Aires registraron brotes urbanos sostenidos. La combinación del calor extremo, la falta de campañas de descacharrado debido al aislamiento social y la presencia de serotipos importados desde países limítrofes contribuyó al agravamiento del brote.

La existencia de mapas interactivos, como los desarrollados por plataformas digitales orientadas al monitoreo geolocalizado, permitió identificar barrios con más denuncias y orientar operativos. El uso de mapas de calor, capas de datos de emergencias y sistemas de alerta contribuyó a mejorar la respuesta pública.

Para Argentina, el desafío continúa siendo reducir la presencia del mosquito en las grandes áreas urbanas, especialmente en regiones donde antes no era habitual encontrar casos autóctonos.

 

 

Perspectivas futuras: un desafío permanente

El dengue seguirá siendo un desafío para América Latina durante los próximos años. El cambio climático continuará ampliando la zona geográfica del mosquito, mientras que la movilidad de la población permitirá que el virus circule entre múltiples países.

Las estrategias de prevención deberán ser constantes, y los sistemas de salud necesitarán integrar soluciones tecnológicas, vigilancia epidemiológica reforzada y comunicación permanente con la población.

Tres recursos externos útiles para seguimiento actualizado:

  • https://www.paho.org/es

  • https://www.who.int/

  • https://www.cdc.gov/dengue/

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