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BRICS expansión 2024-2025

BRICS en expansión: qué significa para el dólar, el comercio y la geopolítica

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En pocos años, BRICS pasó de ser un acrónimo económico a convertirse en un bloque político-diplomático con ambición de reordenar reglas de comercio, finanzas y poder. Su expansión (con nuevas incorporaciones y países interesados) no “derriba” al dólar de un día para otro, pero sí erosiona monopolios: más acuerdos bilaterales, más financiación alternativa y más coordinación entre grandes productores de energía y materias primas. Todo esto importa también para Argentina, no solo por geopolítica: influye en precios, suministros y hasta en cómo se gestionan emergencias y shocks climáticos.

¿Quiénes entraron y qué cambia con el “BRICS ampliado”?

Desde el 1 de enero de 2024 se sumaron Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán al núcleo del grupo. Además, el propio ecosistema BRICS siguió moviéndose con debates de adhesión y “socios” (partner states) y con la incorporación de Indonesia en 2025 según fuentes del bloque y reportes de seguimiento.

El efecto práctico es simple: BRICS gana peso demográfico, capacidad industrial y, sobre todo, control sobre rutas energéticas y logísticas (Golfo, Mar Rojo, corredores africanos). Eso fortalece su agenda: cooperación Sur-Sur, más instituciones propias (banco y mecanismos de liquidez) y coordinación en foros globales.

El dólar: ¿desdolarización real o titular exagerado?

La idea de “desdolarización” suele venderse como ruptura inmediata, pero lo realista es un proceso gradual: más comercio en monedas locales, más swaps, más diversificación de reservas, y más financiamiento fuera de circuitos tradicionales. BRICS empuja esa dirección porque reduce costos y dependencia de la moneda estadounidense en transacciones específicas.

Ahora bien: el dólar sigue dominando reservas globales y mercados profundos. Datos del FMI (COFER) muestran que la composición de reservas cambia lentamente y que el dólar mantiene una porción mayoritaria (aunque con variaciones pequeñas trimestre a trimestre). Y un análisis de Reuters también remarca esa dinámica: ajustes marginales, no derrumbe.

Entonces, ¿qué significa “amenaza” para el dólar? Significa que, en más operaciones (energía, commodities, comercio regional), aparecen alternativas funcionales. No reemplazo total: competencia parcial.

Comercio y energía: el nuevo mapa de pagos y cadenas de suministro

La expansión es especialmente relevante en energía. Con actores del Golfo y del eje euroasiático, el bloque (y su órbita) concentra influencia en petróleo, gas y rutas marítimas. Esto no solo toca geopolítica: impacta inflación importada, costos logísticos y disponibilidad de insumos industriales.

Además, BRICS busca ampliar herramientas financieras propias: el New Development Bank se presenta como brazo de financiamiento para infraestructura y desarrollo, con foco en resiliencia y menor exposición a volatilidad de monedas fuertes. En la práctica, eso puede acelerar proyectos energéticos, portuarios y de conectividad que reorientan comercio hacia corredores alternativos.

Geopolítica: sanciones, autonomía estratégica y bloques más nítidos

BRICS ampliado también es una señal política: varios miembros quieren margen de maniobra frente a sanciones, alineamientos forzados y reglas escritas por otros. El Council on Foreign Relations explica que el grupo apunta a fortalecer cooperación y construir instituciones alternativas a las dominantes en el sistema internacional.

Para el comercio global, esto puede traducirse en un mundo con más fricción: estándares, financiamiento y acuerdos que compiten. Y con más fricción, suele haber más volatilidad en commodities, tipo de cambio y tasas.

Ángulo Orbes: emergencias, clima extremo y el “riesgo BRICS” que pocos miran

El clima extremo no es un tema separado: es un multiplicador de crisis. Sequías, inundaciones, olas de calor y eventos severos pueden disparar shocks de alimentos y energía, justo en mercados donde BRICS (y su entorno ampliado) tiene peso productivo o logístico. Si se corta una ruta, sube el flete; si falla una cosecha regional, suben granos; si hay tensiones en un corredor energético, sube el precio del combustible.

Aquí el punto clave para Argentina y la región: cuando el mundo se vuelve más “por bloques”, la respuesta a emergencias (energía, alimentos, financiamiento rápido) puede depender más de alianzas, swaps, bancos de desarrollo y acuerdos de abastecimiento. En crisis climáticas, contar con canales alternativos puede ayudar… pero también generar presiones: competencia por suministros y mayor volatilidad cambiaria.

Cierre: qué mirar en los próximos 12 meses

BRICS en expansión no implica “fin del dólar”, pero sí un tablero más complejo: más acuerdos en monedas locales, más financiamiento alternativo, y más política dentro del comercio. Para seguir el tema sin humo, tres señales valen oro:

  1. cuánta energía se liquida fuera del dólar,

  2. cuánto crece el financiamiento del NDB,

  3. cómo evolucionan las reservas globales (COFER).

Si además sumamos el factor Orbes —clima extremo—, la conclusión es directa: en un mundo más fragmentado, los shocks se transmiten más rápido y con más ruido. Preparación, diversificación y lectura fina de riesgos dejan de ser “geopolítica de expertos” y pasan a ser supervivencia económica.