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clonado-monos-identicos - 2018-01-25 - Monos2

Los primeros primates no humanos clonados por científicos chinos

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El anuncio de que científicos chinos clonaron por primera vez primates no humanos marcó un antes y un después en la historia de la biología. A finales de 2017 nacieron en un laboratorio de Shanghái dos macacos de cola larga genéticamente idénticos, bautizados Zhong Zhong y Hua Hua, y la noticia se hizo pública en enero de 2018. No se trataba solo de otro animal clonado: eran los primeros primates obtenidos con la misma técnica que dio vida a la oveja Dolly, lo que encendió todas las alarmas sobre el posible camino hacia la clonación de humanos. Wikipedia+1

Desde entonces, estos dos pequeños macacos se han convertido en símbolo de un debate global. Por un lado, representan un logro técnico impresionante, fruto de años de prueba y error. Por otro, reavivan cuestiones éticas que la sociedad todavía no termina de resolver: ¿hasta dónde es legítimo manipular la vida? ¿Qué límites debería tener la clonación cuando el modelo se parece tanto a nosotros?

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En este artículo repasamos cómo se logró la clonación de los primeros primates no humanos, qué aplicaciones científicas se persiguen, por qué ha generado tanta polémica y qué puede significar para el futuro de la investigación biomédica y de nuestra propia especie.

Cómo se logró clonar a Zhong Zhong y Hua Hua

Los protagonistas de esta historia son dos macacos cangrejeros o de cola larga (Macaca fascicularis), una especie ampliamente utilizada como modelo de laboratorio en estudios de neurociencia y enfermedades humanas. Para clonarlos, el equipo del Instituto de Neurociencia de la Academia China de Ciencias recurrió a la transferencia nuclear de células somáticas (TNCS), la técnica clásica de clonación que ya se había aplicado con éxito en más de veinte especies de mamíferos.

La TNCS consiste, simplificando, en vaciar un óvulo de su material genético y sustituirlo por el núcleo de otra célula del organismo que se quiere clonar. Esa célula donante puede proceder de la piel, de un tejido fetal u otra fuente somática. Una vez que el núcleo se fusiona con el óvulo enucleado, el embrión se estimula para que comience a dividirse como si se hubiera producido una fecundación normal.

En el caso de Zhong Zhong y Hua Hua, los investigadores utilizaron células fetales de macaco como fuente de ADN. Esto no es un detalle menor: los intentos previos con células adultas habían fracasado o solo habían producido crías que morían al poco tiempo de nacer. La clave estuvo en combinar la TNCS con tratamientos químicos y genéticos que “borran” la memoria epigenética del núcleo donante, permitiendo que vuelva a comportarse como si fuera un núcleo embrionario y pueda dirigir el desarrollo completo del organismo clonado. Cell

El proceso no fue ni sencillo ni eficiente. Hicieron falta decenas de óvulos, múltiples intentos y varias gestaciones fallidas para lograr dos crías viables. Los propios autores del estudio reconocieron que la tasa de éxito era aún muy baja, pero subrayaron que aun así se había superado el principal obstáculo técnico que impedía clonar primates mediante este método.

La técnica de Dolly aplicada a primates

Cuando en 1996 nació Dolly, la famosa oveja clonada en Escocia, quedó demostrado que era posible crear un mamífero completo a partir de una célula adulta. Sin embargo, durante más de veinte años los primates parecieron ser una excepción: los embriones no prosperaban, las gestaciones se interrumpían y las crías no sobrevivían. ¿Por qué funcionaba con ovejas, vacas o ratones, pero no con monos?

La respuesta está en la complejidad genética y epigenética de los primates. En estos animales, los mecanismos que regulan qué genes se activan o se silencian durante el desarrollo embrionario son especialmente sensibles. Al trasplantar el núcleo de una célula somática a un óvulo vacío, es necesario “reprogramar” todo ese sistema de control. Si la reprogramación es incompleta, el embrión no se desarrolla correctamente.

El equipo chino optimizó la técnica incorporando dos moléculas clave: un inhibidor de histona desacetilasa y un modulador de metilación del ADN. Ambas sustancias ayudan a “reiniciar” el núcleo donante, reabriendo regiones del genoma que en una célula adulta están cerradas y permitiendo que el embrión exprese los genes necesarios en cada etapa de su desarrollo. De esta forma se consiguió algo que hasta entonces parecía inalcanzable: clonar primates con el mismo procedimiento que originó a Dolly.

Este avance no solo demuestra que la barrera técnica podía superarse, sino que plantea una pregunta inquietante: si la técnica funciona con monos, ¿sería también posible aplicarla a seres humanos? Desde el punto de vista estrictamente biológico, muchos especialistas coinciden en que sí; sin embargo, el consenso internacional es que clonar personas sería éticamente inaceptable. Wikipedia

Implicaciones científicas y médicas de clonar primates

A pesar del miedo que genera la palabra “clonación”, los científicos responsables del experimento insisten en que su objetivo no es abrir la puerta a clones humanos, sino desarrollar modelos animales más precisos para estudiar enfermedades. Los primates no humanos comparten con nuestra especie un cerebro complejo, un sistema inmune parecido y una fisiología más cercana que la de ratones o ratas.

Si se pueden producir poblaciones de monos genéticamente idénticos, los investigadores podrán estudiar cómo influyen factores específicos —desde una mutación concreta hasta un fármaco experimental— sin que las diferencias genéticas entre individuos distorsionen los resultados. Esto es especialmente valioso en campos como:

  • Enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o el Parkinson.

  • Trastornos psiquiátricos complejos, que implican redes neuronales difíciles de reproducir en otros animales.

  • Enfermedades infecciosas emergentes, donde los modelos actuales no siempre predicen bien la respuesta humana.

  • Según los autores del trabajo, la clonación de primates podría acelerar el desarrollo de tratamientos al permitir estudios más controlados y con menos animales, ya que la variabilidad experimental se reduciría. En su artículo original en la revista Cell, los investigadores subrayaron que su intención es generar modelos de enfermedades para probar terapias génicas y farmacológicas con mayor precisión. Para quien quiera profundizar en los detalles técnicos, el estudio completo sobre la clonación de macacos mediante TNCS puede consultarse en la revista Cell (https://www.cell.com/fulltext/S0092-8674%2818%2930057-6).

    No obstante, incluso quienes valoran el potencial biomédico de estos modelos reconocen que la clonación de primates debe ir acompañada de normas éticas y de bienestar animal muy rigurosas, dada la alta sensibilidad cognitiva y social de estos animales.

    Debate ético: ¿hasta dónde llegar con la clonación?

    La noticia de Zhong Zhong y Hua Hua provocó una fuerte reacción en la comunidad internacional. Organizaciones de protección animal, filósofos de la ciencia y comités de bioética señalaron varios puntos críticos:

    En primer lugar, está la cuestión del sufrimiento animal. La clonación por TNCS tiene un alto número de embriones fallidos, gestaciones interrumpidas y crías que no llegan a término. Cada éxito suele ir precedido por muchos intentos fallidos, lo que levanta dudas sobre el balance ético entre el beneficio científico y el coste en vidas animales.

    En segundo lugar, la clonación de primates reaviva el temor a la clonación humana. Aunque ningún gobierno importante apoya esa posibilidad y numerosos tratados la prohíben, la existencia de una técnica eficaz en especies cercanas a la nuestra hace que el debate vuelva a escena. La Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos de la UNESCO, que puede consultarse en https://en.wikipedia.org/wiki/Universal_Declaration_on_the_Human_Genome_and_Human_Rights, establece que la clonación reproductiva de seres humanos es contraria a la dignidad humana y no debe permitirse. Wikipedia

    Banalizar la manipulación genética

    Otro aspecto relevante es el riesgo de banalizar la manipulación genética. La clonación de primates se suma a otras herramientas poderosas, como la edición del genoma mediante CRISPR. En 2019, el nacimiento de bebés humanos modificados genéticamente en China desató una ola de condena global y demostró que, a pesar de las normas, siempre existe la posibilidad de que algún investigador cruce líneas rojas. Muchos expertos temen que la combinación de clonación y edición genética pueda usarse de forma irresponsable si no se refuerzan los mecanismos de supervisión y transparencia.

    Finalmente, está la reflexión más profunda: ¿qué significa la individualidad cuando es técnicamente posible crear copias casi perfectas de un organismo complejo? En el caso de los monos, esto se traduce en problemas prácticos —cómo gestionar su bienestar, su identidad social, su integración en grupos—, pero en el plano humano abre interrogantes filosóficos todavía más difíciles.

    El futuro de la investigación con clones no humanos

    Pese a la controversia, el trabajo con Zhong Zhong y Hua Hua ha abierto una nueva etapa en la investigación biomédica con primates. El objetivo declarado por los responsables del proyecto es utilizar la técnica para generar modelos de enfermedades muy concretas, por ejemplo:

  • Monos que desarrollen de forma controlada trastornos neurodegenerativos, permitiendo ensayar terapias antes de pasar a ensayos clínicos en humanos.

  • Animales con alteraciones genéticas específicas implicadas en el autismo, la esquizofrenia u otros trastornos del neurodesarrollo.

  • Modelos de enfermedades cardiovasculares o metabólicas en los que estudiar el impacto de nuevos fármacos a largo plazo.

  • Para ello, la clonación se combinaría con técnicas de edición génica para introducir mutaciones bien definidas y luego copiar ese genoma en varios individuos. Un reportaje de divulgación disponible en ScienceDaily sobre los primeros primates clonados mediante TNCS (https://www.sciencedaily.com/releases/2018/01/180124123231.htm) explica que este tipo de modelos podría reducir la variabilidad de los experimentos y mejorar la reproducibilidad de los resultados. ScienceDaily

    Sin embargo, el futuro de esta línea de investigación dependerá de varios factores. Por un lado, será necesario mejorar la eficiencia de la técnica para reducir el número de embriones y gestaciones fallidas. Por otro, los países deberán avanzar hacia marcos regulatorios más claros, que definan qué usos de la clonación en primates son aceptables y cuáles no, bajo qué condiciones y con qué niveles de supervisión.

    A nivel social, el reto será mantener un debate informado, que vaya más allá de los titulares alarmistas y tenga en cuenta tanto la promesa médica como los riesgos éticos. Para muchas enfermedades que hoy no tienen cura, los modelos con primates clonados pueden representar una esperanza real; pero esa esperanza no debe construirse a cualquier precio.

    Conclusión: un hito que obliga a pensar el futuro

    Los primeros primates no humanos clonados por científicos chinos son algo más que un experimento espectacular. Zhong Zhong y Hua Hua simbolizan la capacidad humana de reescribir las reglas de la vida, pero también nos recuerdan que cada avance tecnológico trae consigo responsabilidades nuevas.

    Desde el punto de vista científico, el logro demuestra que es posible aplicar la técnica de Dolly a primates y abre la puerta a modelos animales extremadamente precisos para investigar enfermedades complejas. Desde el punto de vista ético, nos obliga a reforzar normas, comités y acuerdos internacionales que impidan usos inaceptables de la clonación, especialmente en humanos.

    En última instancia, el futuro de esta tecnología dependerá de cómo la sociedad, los científicos y los legisladores decidan gestionar este poder. La historia de Zhong Zhong y Hua Hua marca un hito en el camino de la biotecnología moderna y nos plantea una pregunta inevitable: ¿podremos aprovechar su potencial para aliviar el sufrimiento humano sin traicionar los valores que nos definen como especie?

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