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las-plantas-absorben-energias-de-otras-plantas - 2019-03-03 - Energia 2

Las plantas pueden absorber energías de otras plantas

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Las plantas no solo son organismos silenciosos que transforman luz en azúcar. Cada vez más investigaciones muestran que forman redes complejas de intercambio de energía y recursos, capaces de aprovechar fuentes alternativas cuando las condiciones se vuelven difíciles. En ese contexto surge la idea de que las plantas pueden absorber energías de otras plantas, una frase que ganó popularidad a partir de un estudio con algas verdes realizado en la Universidad de Bielefeld (Alemania) y retomado en numerosos artículos de divulgación desde 2019.

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Energía en el reino vegetal: más que fotosíntesis

Durante mucho tiempo se pensó que la única gran “batería” de las plantas era la fotosíntesis, proceso por el cual convierten luz solar, agua y dióxido de carbono en azúcares y oxígeno.
Sin embargo, en la naturaleza las plantas viven rodeadas de otras plantas, hongos y microorganismos con los que forman redes de intercambio constante.

Las raíces se asocian con hongos formando redes micorrícicas, conocidas como el “wood wide web” o “red ancha del bosque”, capaces de mover carbono, nitrógeno y señales químicas entre diferentes individuos. Wikipedia

Además de esta red subterránea, se ha comprobado que las plantas envían señales eléctricas y químicas cuando sufren estrés o son atacadas por herbívoros, modificando su propia fisiología e incluso la de plantas vecinas conectadas. PMC+1

Todo esto ha llevado a muchos científicos a hablar de una “inteligencia vegetal” basada en flujos de información y energía mucho más complejos de lo que se creía.

El experimento de Bielefeld: algas que obtienen energía de otras plantas

La idea de que las plantas pueden absorber energía de otras plantas saltó a los titulares gracias a una investigación del equipo del profesor Olaf Kruse, en la Universidad de Bielefeld.
En ese trabajo se estudió a la microalga verde Chlamydomonas reinhardtii, un organismo unicelular capaz de realizar fotosíntesis.

Los investigadores cultivaron estas algas en un ambiente con muy poco dióxido de carbono, es decir, con escasa materia prima para la fotosíntesis.
Observaron que, ante esa escasez, las algas empezaban a secretar enzimas (celulasas) capaces de degradar la celulosa proveniente de otros restos vegetales cercanos.
Los azúcares liberados eran luego absorbidos y utilizados como fuente de energía alternativa. blogs.uni-bielefeld.de+1

En otras palabras: cuando el “camino normal” de la fotosíntesis se complica, estas algas pueden aprovechar energía almacenada en tejidos de otras plantas, algo que hasta entonces no se había demostrado en organismos capaces de fotosintetizar.

Este resultado fue presentado en la revista Nature Communications y difundido a través de un comunicado oficial de la universidad, donde se resume que el alga no solo produce su propio alimento, sino que también “toma prestada” energía de otras fuentes vegetales. blogs.uni-bielefeld.de

De las algas a los bosques: cómo las plantas comparten recursos

Aunque el experimento se realizó con una microalga en condiciones de laboratorio, abrió la puerta a una pregunta mayor:
¿podrían las plantas superiores intercambiar energía de forma similar?

En los ecosistemas terrestres se conoce que muchas especies están conectadas por hongos micorrícicos que forman redes subterráneas extensas. Estas redes pueden transportar carbono, agua y nutrientes desde plantas que tienen exceso hacia plantas que lo necesitan más, siguiendo gradientes de concentración y relaciones de cooperación o competencia. Wikipedia+1

Además, las plantas liberan compuestos químicos volátiles y sustancias al suelo que pueden:

  • Estimular o inhibir el crecimiento de otras plantas (alelopatía). Wikipedia

  • Activar respuestas de defensa en individuos vecinos, como si compartieran “alertas” frente a plagas o sequías. interesjournals.org+1

  • Desde una perspectiva energética, todo este intercambio de nutrientes, azúcares y señales químicas puede interpretarse como un modo de redistribuir la energía disponible en el ecosistema.
    No es que un árbol “robe la energía vital” de otro en sentido místico, sino que circula materia y energía a través de redes biológicas que benefician (o perjudican) a diferentes individuos según el contexto.

    Sin embargo, la extrapolación directa del experimento con algas a todos los tipos de plantas debe tomarse con cautela. La capacidad de degradar celulosa externa como fuente principal de energía se ha demostrado en Chlamydomonas reinhardtii, pero no en todas las plantas del planeta.

    Olivia Bader-Lee y la interpretación bioenergética

    A partir de este tipo de estudios surgieron interpretaciones más amplias sobre la energía entre seres vivos.
    La médica y terapeuta energética Olivia Bader-Lee ha defendido que, del mismo modo que las algas pueden obtener energía de otras plantas, los seres humanos podrían absorber y emitir energías en sus interacciones diarias.

    En varios artículos de divulgación se citan sus ideas: los cuerpos humanos serían como “esponjas energéticas” que captan información emocional del entorno, lo que explicaría por qué algunas personas se sienten agotadas junto a multitudes o frente a individuos muy negativos. Consejos del Conejo+1

    Es importante subrayar algo:

  • El estudio de Bielefeld demuestra con datos bioquímicos el aprovechamiento de celulosa como fuente de energía en algas.

  • La extrapolación a “vampirismo energético humano” forma parte de una interpretación metafórica y terapéutica, no de una conclusión directamente demostrada por la investigación original.

  • La ciencia sí reconoce fenómenos como:

  • Contagio emocional y empatía, explicados por redes neuronales y hormonas del estrés.

  • Efectos del entorno social sobre el sistema nervioso y endocrino.

  • Pero hasta hoy no existe un consenso científico sólido que confirme que las personas “absorben energía vital” de otras del mismo modo que una planta absorbe azúcares de otra.

    Lo que sí sabemos: comunicación, señales y bienestar

    Más allá de los titulares llamativos, el campo de la neurobiología vegetal está mostrando que las plantas:

  • Perciben estímulos de luz, tacto, química y gravedad.

  • Generan señales eléctricas rápidas que se propagan a través de su cuerpo y pueden viajar entre individuos en contacto. ScienceDirect+1

  • Ajustan su fisiología (crecimiento, defensa, apertura de estomas) en función de estas señales.

  • En bosques y cultivos, la combinación de redes micorrícicas y señales químicas aéreas y subterráneas crea algo muy parecido a una “ecología de la información vegetal”. Wikipedia+1

    Desde una mirada más amplia, podemos hablar de “energía” como una mezcla de:

  • Energía bioquímica (azúcares, grasas, nutrientes).

  • Energía física (luz, calor, humedad).

  • Energía informacional (señales eléctricas y químicas que cambian comportamientos).

  • En este sentido, sí es correcto decir que las plantas intercambian y redistribuyen energía entre ellas, aunque el mecanismo sea mucho más físico y químico que esotérico.

    Aplicaciones prácticas: qué podemos aprender de estas investigaciones

    Aunque el estudio original se centró en algas microscópicas, las ideas que surgen de él inspiran varias líneas de reflexión:

    Bioenergía y sostenibilidad
    Saber que algunas algas pueden degradar celulosa de otros vegetales abre posibilidades para mejorar la producción de biocombustibles y el aprovechamiento de residuos agrícolas. Live Science

    Agricultura y bosques más resilientes
    Entender mejor las redes de intercambio de nutrientes ayuda a diseñar bosques mixtos y cultivos donde las plantas se apoyen entre sí, aprovechando mejor el suelo y resistiendo mejor al estrés climático.

    Relación humana con el entorno verde

    Aunque la idea de “absorber energías” de plantas y personas sea difícil de medir científicamente, sí sabemos que los entornos naturales:

  • Reducen el estrés.

  • Mejoran la atención y el estado de ánimo.

  • Favorecen conductas sociales más cooperativas, según múltiples estudios de psicología ambiental.

  • Por eso, rodearse de plantas en casa y en las ciudades, practicar la observación atenta de la naturaleza o dedicar tiempo al jardín puede verse como una forma de sintonizar nuestra biología con un entorno más equilibrado.

    1. Gestión emocional y límites sanos
      La metáfora de la “energía” también puede servir para tomar conciencia de:

    2. En qué ambientes nos sentimos recargados o drenados.

    3. Qué relaciones sociales nos aportan calma y cuáles nos generan tensión.

    4. A nivel práctico, esto se traduce en poner límites, regular la exposición a contextos tóxicos y buscar espacios verdes que favorezcan la recuperación psicológica.

    En síntesis, la frase “las plantas pueden absorber energías de otras plantas” se basa en un experimento real con algas que mostró una forma alternativa de obtener energía a partir de la celulosa de otros vegetales. blogs.uni-bielefeld.de+1
    A partir de ahí, han surgido interpretaciones más amplias sobre flujo de energía en bosques y en relaciones humanas. Algunas de estas interpretaciones son científicamente sólidas (como las redes micorrícicas y las señales eléctricas vegetales); otras pertenecen al terreno de la hipótesis y la espiritualidad.

    Entender qué parte está apoyada por datos y cuál es metafórica nos permite disfrutar de estas ideas sin dejar de lado el pensamiento crítico.

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