En un trance de regresión, seres Reptilianos comenzaron a comunicarse
Este artículo fue publicado originalmente en 2019, cuando el testimonio de un cineasta estadounidense empezó a circular en foros de misterio, ufología y espiritualidad. Según contó, durante un trance de regresión hipnótica habría comenzado a recibir mensajes de seres reptilianos, entidades que, de acuerdo con ciertas corrientes esotéricas, interactúan con la humanidad desde planos ocultos.
El protagonista de esta historia es Olly Marshall, un director con más de dos décadas de trabajo audiovisual, especialmente en documentales y proyectos asociados a Illuminati Records.
Lejos de buscar una “prueba científica”, este texto explora el relato, su simbolismo y el impacto cultural que genera cuando el cine, la hipnosis y el imaginario extraterrestre se cruzan.
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Olly Marshall: un cineasta forjado entre documentales y conspiraciones
Olly Marshall se presenta como un cineasta independiente con una trayectoria consolidada en el circuito de documentales. Durante más de 20 años de carrera, trabajó en producciones que tocan temas sensibles: poder global, sociedades secretas y teorías de conspiración sobre los Illuminati.
Buena parte de su reputación se construyó gracias a los documentales producidos junto al sello Illuminati Records, donde se mezclan entrevistas, recreaciones dramatizadas y material de archivo poco conocido. Este entorno creativo lo habituó a moverse en zonas grises entre la investigación tradicional y la narrativa especulativa.
Por eso, cuando Marshall declaró haber vivido una experiencia de regresión hipnótica en la que sintió la presencia de seres reptilianos, muchos de sus seguidores no se sorprendieron: su obra ya venía explorando la idea de un “guion oculto” detrás de la historia oficial. Sin embargo, para otros, la noticia marcó un antes y un después, porque el director pasó de documentar relatos ajenos a convertirse él mismo en protagonista de un contacto.

El trance de regresión y el supuesto contacto reptiliano
Según su testimonio, todo comenzó durante una sesión de regresión guiada realizada con un terapeuta especializado en hipnosis profunda. El objetivo inicial no era contactar entidades, sino trabajar bloqueos creativos y emocionales. Sin embargo, en medio del proceso, Marshall asegura sentir una ruptura en la secuencia de recuerdos personales: las imágenes de la infancia se diluyeron y fueron reemplazadas por una sensación de vacío y, después, por la aparición de figuras reptilianas.
Relata que percibió ojos verticales y brillantes, piel escamosa y una presencia fría pero extremadamente lúcida. Afirma que no hubo terror, sino una mezcla de curiosidad y respeto. Las voces, según él, no se escuchaban con los oídos sino “dentro de la mente”, como una telepatía estructurada.
Para quienes estudian la hipnosis, estas experiencias pueden interpretarse como material simbólico del inconsciente; de hecho, hay abundante literatura crítica sobre la regresión, que se puede encontrar en recursos como investigaciones sobre hipnosis regresiva (ver, por ejemplo, artículos de psicología clínica en sitios especializados). Sin embargo, Marshall insiste en que lo que vivió fue algo cualitativamente distinto a un simple viaje interior.

Mensajes, advertencias y la orden de hacer una película
En esa primera sesión —y en otras posteriores que habría realizado en 2019—, Olly Marshall asegura haber recibido mensajes insistentes de estas entidades reptilianas. Según su relato, lo que le transmitieron puede resumirse en tres grandes ejes:
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Advertencias sobre el rumbo tecnológico de la humanidad.
Los supuestos seres reptilianos habrían mostrado preocupación por el uso irresponsable de la inteligencia artificial, la vigilancia masiva y el control de datos. Para ellos, la humanidad estaría entrando en una fase donde la tecnología reemplaza al discernimiento. -
Revelaciones sobre una “historia no oficial” del planeta.
De acuerdo con el director, las entidades describieron un pasado remoto en el que distintas razas —humanas y no humanas— habrían interactuado y luchado por el control de la Tierra. En este esquema, los reptilianos no serían necesariamente “malignos”, sino una facción con intereses propios, a veces alineados con la evolución humana y otras veces en conflicto. -
Una instrucción concreta: filmar una película.
Lo más llamativo del relato es que las entidades le habrían pedido que utilizara su talento como cineasta para contar una historia de ovnis y extraterrestres, disfrazada de ficción, pero codificada con símbolos y mensajes que quienes “están preparados” podrían descifrar.
Marshall sostiene que, después de estas experiencias, su inspiración creativa se disparó. Los guiones fluían con más facilidad y las escenas parecían “llegar completas”, como si simplemente tuviera que transcribir lo que veía en su mente.

De la regresión al set de rodaje: la película sobre ovnis y extraterrestres
El resultado de todo ese proceso fue el desarrollo de un proyecto cinematográfico centrado en avistamientos de ovnis, abducciones y pactos secretos entre gobiernos y entidades no humanas. Aunque el nombre de la película se mantuvo durante un tiempo en reserva, Marshall explicó que se trataría de una mezcla entre documental, ficción y ensayo visual.
En la fase de investigación, el cineasta revisó casos clásicos de ufología y estudios sobre el fenómeno ovni, similares a los que se encuentran en bases de datos como los estudios científicos sobre abducciones y ovnis recopilados por organizaciones ufológicas y centros académicos abiertos al debate del fenómeno. La idea era combinar:
Testimonios reales de personas que aseguran haber tenido contacto con seres no humanos.
Recreaciones cinematográficas con fuerte carga simbólica, inspiradas en las imágenes que surgieron durante su trance.
Un hilo narrativo basado en la noción de que la realidad puede ser editada igual que una película, y que ciertas fuerzas —humanas o no— se encargan de decidir qué escenas ve el gran público.
En varias entrevistas, Marshall confesó que muchos elementos visuales de la película —paisajes, arquitectura, diseño de naves— parecían “impuestos” desde fuera. No los experimentaba como producto tradicional de su imaginación, sino como “descargas visuales” que luego su equipo traducía a storyboard y efectos digitales.
Illuminati Records, conspiraciones y el atractivo cultural de los reptilianos
La participación de Illuminati Records en la difusión de su trabajo no es un detalle menor. Este sello se asocia a proyectos que exploran poder en la sombra, sociedades secretas y narrativas alternativas sobre la historia reciente. En ese ecosistema, los reptilianos y los ovnis encajan como piezas de un rompecabezas que une entretenimiento, marketing y espiritualidad.
Los documentales previos de Marshall sobre el imaginario Illuminati ya habían tenido una importante circulación en plataformas de streaming y en circuitos alternativos, donde el público busca contenido “prohibido” o versiones no oficiales de la realidad. Estos antecedentes hicieron que su anuncio sobre el contacto reptiliano fuera interpretado por algunos como una estrategia de promoción, mientras que otros lo tomaron como una señal de que “algo grande” estaba por revelarse.
La figura del reptiliano, popularizada por distintos autores y por incontables videos virales, se ha convertido en un símbolo flexible: puede representar el poder frío y calculador, las élites deshumanizadas o, en una lectura más metafísica, aspectos reprimidos de la psique humana. Quienes investigan críticamente el tema recuerdan que muchas de estas narrativas beben de viejos mitos y arquetipos, y por eso recomiendan revisarlas con contexto histórico y cultural, como muestran algunos documentales clásicos sobre los Illuminati y teorías de conspiración accesibles en catálogos públicos de cine.
Entre fe, metáfora y pensamiento crítico
El caso de Olly Marshall se ubica en un territorio intermedio entre la experiencia personal, la creación artística y la creencia esotérica. Para quienes están inmersos en la espiritualidad alternativa, su relato confirma la idea de que hay entidades no humanas dispuestas a guiar a ciertos individuos con una misión específica. Para los escépticos, en cambio, lo ocurrido es un ejemplo de cómo la hipnosis, la sugestión y las expectativas culturales pueden producir vivencias intensas pero subjetivas.
La ciencia, hasta ahora, no reconoce evidencia sólida de la existencia de razas reptilianas interactuando con nosotros. Los especialistas en psicología y neurociencias suelen interpretar estos contactos como construcciones simbólicas, influenciadas por películas, libros, foros de internet y la necesidad humana de dar sentido a lo desconocido.
Sin embargo, más allá de que se tome el relato de Marshall como realidad literal o como metáfora, su historia refleja algo profundo: el poder del cine y de la imaginación para abrir espacios de discusión sobre quiénes somos, de dónde venimos y qué fuerzas modelan nuestra historia. El auge de contenidos sobre ovnis, extraterrestres y élites en la sombra demuestra que, en un mundo saturado de información, muchas personas sienten que la versión oficial ya no basta para explicar la complejidad del presente.
En última instancia, el valor de este tipo de relatos no reside en demostrar la existencia de reptilianos, sino en estimular el pensamiento crítico, invitar a contrastar fuentes, comprender el contexto de la hipnosis regresiva y recordar que, antes de creer o descartar por completo, conviene analizar de dónde vienen nuestras certezas. El espectador, como siempre, tiene la última palabra.
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