Sirshasana Yoga: reducción en el suministro de sangre al cerebro
Sirshasana, la postura sobre la cabeza, es una de las asanas más admiradas del yoga moderno.
Durante años se repitió que “envía más sangre al cerebro” y que por eso mejora la memoria, la concentración y la claridad mental.
Sin embargo, los estudios más recientes muestran un panorama muy distinto: en personas sanas, Sirshasana no aumenta el flujo sanguíneo cerebral, sino que puede producir una reducción controlada y temporal del suministro de sangre al cerebro, gracias a los mecanismos naturales de autorregulación vascular.PubMed+1
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Comprender esta diferencia entre mito y evidencia científica es clave para practicar con seguridad, especialmente si ya tienes factores de riesgo cardiovascular, ocular o problemas cervicales.

Qué es Sirshasana y por qué se asocia a “más riego cerebral”
Sirshasana es una asana invertida clásica en la que el cuerpo queda alineado verticalmente y el peso se apoya principalmente en los antebrazos y la coronilla, con las piernas extendidas hacia arriba.
En la tradición del yoga, muchas escuelas describen esta postura como una inversión que “oxigena el cerebro” y “aumenta el flujo sanguíneo”, asociándola con mejoras en la concentración, memoria y estabilidad emocional.Xuan Lan Yoga+1
Durante décadas, libros y cursos de yoga repitieron que, al estar cabeza abajo, la sangre “fluye más fácilmente” hacia el cráneo.
De ahí nació la idea de que Sirshasana sería casi una especie de “baño de sangre cerebral” capaz de potenciar el rendimiento mental.
El problema es que el cuerpo humano no funciona como una tubería abierta.
El cerebro cuenta con sistemas de autorregulación muy sofisticados que ajustan el diámetro de las arterias y el flujo de sangre para evitar tanto la falta como el exceso de riego.

Qué dice la ciencia: reducción del flujo sanguíneo al cerebro
Un estudio reciente, publicado en una revista de medicina integrativa, analizó el efecto de Sirshasana sobre la arteria carótida interna (ICA), uno de los principales vasos que irrigan el cerebro.
Los investigadores midieron el diámetro del vaso y la velocidad del flujo en reposo, durante la postura y después de salir de ella.PubMed+1
Los resultados fueron sorprendentes para quienes creían en el mito del “más riego cerebral”:
aunque el diámetro de la arteria apenas cambió, la velocidad del flujo sanguíneo disminuyó de manera significativa durante la postura, lo que implica una reducción del suministro de sangre al cerebro mientras se mantiene Sirshasana.Liebert Publishing
Tras abandonar la postura, los valores retornaron a la línea de base, lo que sugiere que el cerebro ajusta el flujo de manera automática para protegerse de cambios bruscos de presión y volumen.
En otras palabras, el propio organismo “cierra el grifo” ligeramente para evitar un exceso de sangre en el interior del cráneo.
Esto no significa que Sirshasana sea “mala” para todos los practicantes sanos.
Significa que la idea de que “más sangre al cerebro = mejor” es falsa y que, de hecho, la postura produce una modulación descendente del flujo, coherente con la autorregulación cerebral descrita desde hace años en neurociencia.Revistas de Fisiología
Si quieres profundizar en esta evidencia, puedes revisar directamente el estudio en PubMed:
“Headstand (Sirshasana) Does Not Increase the Blood Flow to the Brain”. PubMed
Además, algunos artículos divulgativos en español ya han empezado a explicar que la parada de cabeza no aumenta la oxigenación cerebral como se creía, sino que su efecto es mucho más complejo de lo que afirman los eslóganes simplistas de redes sociales.Akila Institute

Riesgos potenciales para ojos, cuello y sistema cardiovascular
Aunque muchos practicantes disfrutan de Sirshasana sin problemas, no se puede ignorar que la postura conlleva riesgos específicos.
Estos riesgos se relacionan con el aumento de presión en el cuello, en la cabeza y en los ojos, y con la carga mecánica que recibe la columna cervical.
Varios estudios han mostrado que las posturas invertidas con la cabeza hacia abajo pueden producir aumentos agudos de la presión intraocular (PIO), un dato importante para personas con glaucoma, hipertensión ocular o antecedentes de problemas retinianos.PMC+1
En estos casos, forzar una inversión como Sirshasana podría empeorar el daño en el nervio óptico o aumentar el riesgo de complicaciones visuales.LWW Journals+1
La postura también eleva la presión arterial mientras se mantiene, lo que puede ser problemático en personas con hipertensión no controlada, enfermedades cardíacas o antecedentes de ictus.Aura Wellness Center+1
Al mismo tiempo, cargar peso sobre la cabeza y el cuello puede agravar lesiones cervicales, hernias discales o inestabilidad en la columna.YogaUOnline+1
Por eso, muchas guías y escuelas responsables de yoga recomiendan evitar Sirshasana o practicar solo bajo supervisión profesional cuando existen condiciones como:
Glaucoma o hipertensión ocular.
Hipertensión arterial no controlada o cardiopatías.
Lesiones cervicales, problemas de columna o osteoporosis.
Antecedentes de ictus, trombosis o disecciones arteriales en el cuello.
Embarazo, migrañas intensas o dolor de cabeza frecuente.The Washington Post+2Yoga Spy+2
Si te reconoces en alguno de estos casos, lo más prudente es consultar con un médico u oftalmólogo antes de intentar cualquier postura invertida, y valorar alternativas menos agresivas como Viparita Karani (piernas elevadas en la pared) u otras inversiones suaves.

Cómo practicar Sirshasana con mayor seguridad (si tu médico te autoriza)
Si tras una evaluación médica recibes luz verde para hacer inversiones y tu profesor de yoga considera que estás preparado, hay varias pautas para reducir riesgos y respetar la autorregulación del flujo sanguíneo al cerebro.
En primer lugar, respeta el proceso progresivo:
empieza con posturas previas que fortalezcan hombros, core y cuello, pasando por variantes con apoyo en la pared, y solo después intenta la postura libre, si tiene sentido para tu práctica.
Algunos consejos generales para una práctica más segura son:
No uses la cabeza como principal punto de apoyo: distribuye el peso en los antebrazos y mantén los hombros activos, evitando que el cuello colapse.YogaUOnline+1
Mantén una respiración suave y estable, sin hacer apneas ni empujar el esfuerzo con la respiración contenida.
Evita permanecer demasiado tiempo en la postura; unos pocos segundos o ciclos respiratorios pueden ser suficientes, especialmente al principio.
Sal de la postura lentamente, evitando movimientos bruscos del cuello o cambios repentinos de presión; permanece un momento en Balasana (postura del niño) antes de incorporarte.
Practica siempre bajo la supervisión de un profesor experimentado, sobre todo si estás en tus primeras etapas con Sirshasana.
Recuerda que, incluso en personas sanas, el cuerpo responde a la inversión modulando el flujo sanguíneo.
No tiene sentido “forzar” la postura durante minutos intentando “bañar el cerebro” de sangre, porque la fisiología humana no funciona así.
Para una visión médica muy clara sobre beneficios y riesgos del headstand, puedes leer también esta guía clínica divulgativa:
“Benefits of a Headstand Yoga Pose” – Apollo 24/7. Apollo 24|7
Yoga, cerebro y salud: más allá del mito del “baño de sangre”
El impacto del yoga en la salud del cerebro no depende solo de cuánta sangre llega a la cabeza.
Incluye factores como la regulación del sistema nervioso autónomo, la reducción del estrés, la mejora del sueño y el impacto sobre la inflamación sistémica.Forum Sport+1
En lugar de obsesionarnos con la idea de que Sirshasana “aumenta el riego cerebral”, tiene más sentido ver esta postura como una herramienta avanzada que:
Desarrolla propiocepción, equilibrio y fuerza en la cintura escapular.
Exige una gran concentración mental, que puede favorecer estados de calma y atención plena.
Puede formar parte de una práctica que, bien diseñada, mejore la salud cardiovascular y la elasticidad vascular, siempre que esté adaptada a la condición física de cada persona.Frontiers
Sin embargo, nada de esto justifica imponer Sirshasana como una postura “obligatoria” o “fundamental” del yoga.
Hay muchas otras asanas y técnicas (pranayama, meditación, relajación guiada) que también pueden beneficiar al cerebro sin exponer al cuerpo a las mismas cargas mecánicas y presiones internas.
Para profundizar en una visión crítica de los mitos en torno a Sirshasana y la oxigenación cerebral, puedes leer este análisis en español:
“La parada de cabeza no aumenta la oxigenación del cerebro: mitos de Sirsasana”. Akila Institute
En resumen, la evidencia actual indica que Sirshasana no incrementa el flujo de sangre al cerebro, sino que puede acompañarse de una reducción temporal del suministro, mediada por la autorregulación vascular.
Por ello, más que buscar efectos milagrosos, conviene practicarla —o no practicarla— desde una actitud de prudencia, respeto por la fisiología y escucha del propio cuerpo, siempre en diálogo con profesionales de la salud y profesores de yoga cualificados.
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