Se cree que hace hace 200 años, numerosos niños murieron en la casa por cólera
Se cree que hace hace 200 años, numerosos niños murieron en la casa por cólera: la sola frase ya parece el inicio de una leyenda. Sin embargo, detrás de la Audubon House de Key West, Florida, hay una mezcla de historia documentada, epidemias reales y relatos paranormales que la han convertido en uno de los lugares más inquietantes del sur de Estados Unidos.
Hoy funciona como museo y jardín tropical, pero muchos visitantes aseguran que sigue siendo una casa marcada por el dolor, la enfermedad y la presencia de una muñeca embrujada que perteneció a la hija del capitán que la habitó.Wikipedia+1

La casa de los Geiger: riqueza, mar y tragedia
La Audubon House se levanta en el número 205 de Whitehead Street, en pleno corazón del casco histórico de Key West. Fue construida a mediados del siglo XIX por el capitán John Huling “Jack” Geiger, un piloto de puerto y “wrecker” que hizo fortuna guiando barcos entre arrecifes peligrosos y rescatando los cargamentos de los naufragios.Wikipedia+1
En aquella época, Key West llegó a ser una de las ciudades más ricas per cápita de Estados Unidos. La casa de los Geiger reflejaba ese auge: una mansión de estilo Classic Revival, con balcones amplios, techos altos, muebles finos importados de Europa y un jardín tropical diseñado por el propio capitán.Wikipedia+1
Pero junto a la prosperidad llegó también la vulnerabilidad. El clima cálido y húmedo, sumado a la falta de saneamiento moderno, convirtió a la isla en terreno fértil para enfermedades como la fiebre amarilla y el cólera, que diezmaban a la población periódicamente.Haunted Key West

Epidemias, niños enfermos y una guardería marcada por el dolor
Las crónicas locales sostienen que en torno a hace unos 200 años, durante una de estas epidemias, numerosos niños enfermos fueron llevados a la guardería de la casa Geiger. Allí, aislados del resto de la familia y de la ciudad, pasaron sus últimos días entre fiebre, vómitos y deshidratación, mientras los médicos poco podían hacer para salvarlos.The People’s Voice+1
Aunque los registros médicos de la época son fragmentarios, se cree que varios de esos niños no solo eran de la familia Geiger, sino también hijos de vecinos y marineros que buscaban refugio. La guardería se convirtió así en una especie de improvisado hospital infantil, cargado de llanto, oraciones y despedidas.
Con el tiempo, las historias orales hablaron de sombras pequeñas que se mueven por el piso superior, de risas apagadas que se escuchan de noche y de juguetes que cambian de lugar sin explicación. Guías turísticos aseguran que muchos visitantes sienten un peso extraño en el pecho al entrar en esa habitación, como si revivieran el ahogo de las víctimas del cólera.Audubon House & Tropical Garden+1

La muñeca embrujada de la hija del capitán
Entre los objetos más inquietantes asociados a la Audubon House destaca una muñeca antigua, vinculada a la hija de Jack Geiger. Según la leyenda, la niña dormía abrazada a ese juguete durante las largas noches de epidemia, mientras escuchaba el murmullo de los enfermos en la guardería contigua.
El tiempo pasó, la familia cambió y la casa quedó en manos de otras generaciones. Sin embargo, la muñeca permaneció intacta, con su rostro pálido y sus ojos de vidrio que parecían seguir a los visitantes. Diversos artículos y blogs de temática paranormal la describieron como una de las “muñecas más embrujadas del mundo”, afirmando que su expresión parecía modificarse en las fotos y que en ocasiones se la encontraba en otra postura, aunque nadie la hubiera tocado.The People’s Voice+2paranormalglobe.com+2
La muñeca fue conocida popularmente como Bye-Lo Baby o “Mrs. Peck Doll”. En 2015 saltó a los titulares cuando se reportó su misteriosa desaparición de la vitrina donde se exhibía. Algunos medios sensacionalistas sugirieron que “había cobrado vida y escapado” de la casa, mientras que otros apuntaron a un robo o a una retirada preventiva por razones de conservación.paranormalglobe.com+1
La conexión entre la muñeca y la niña de los Geiger refuerza la idea de una carga emocional intensa: un juguete asociado a una infancia rota por la enfermedad, a despedidas apresuradas y a un duelo que quizá nunca se cerró del todo. Desde el punto de vista simbólico, la muñeca encarna el miedo colectivo a perder a los hijos y la incapacidad de controlar las epidemias en el siglo XIX.
Del olvido al museo: la apertura de Audubon House
A mediados del siglo XX, la casa estaba deteriorada y amenazada por la demolición. Fue entonces cuando un proyecto de restauración liderado por la familia Evans rescató la mansión, la amuebló con piezas del periodo y la convirtió en uno de los primeros símbolos del movimiento de preservación histórica en Key West. En 1960 abrió al público como museo, acompañado por un exuberante jardín tropical.Wikipedia+1
El nombre “Audubon House” se adoptó en honor al naturalista John James Audubon, quien visitó Key West en 1832 y dibujó varias aves utilizando como fondo las plantas que crecían en el terreno donde hoy se alza la casa. Hoy el museo exhibe una valiosa colección de grabados originales del artista, convirtiendo el lugar en un cruce entre historia marítima, arte y botánica.Wikipedia+1
Sin embargo, la dimensión oscura de la casa nunca desapareció del todo. El propio sitio oficial del museo reconoce que la propiedad ha sido certificada como “casa embrujada” por distintos grupos de investigación paranormal, y que muchos visitantes reportan encuentros con figuras, pasos, voces y sensaciones extrañas en las habitaciones y en el jardín.Audubon House & Tropical Garden+1
Portales de turismo especializado, como Haunted Key West, incluyen la Audubon House dentro de los recorridos nocturnos de fantasmas, destacando la historia de los niños enfermos, la muñeca misteriosa y la figura del propio capitán Geiger, al que algunos dicen ver asomado a las ventanas del piso superior.Haunted Key West+1
Turismo oscuro, memoria y responsabilidad histórica
La trágica historia de la Audubon House se volvió a popularizar en la era de Internet gracias a reportajes y artículos virales que la presentaban como “una de las casas más embrujadas del mundo” y convertían a la muñeca de la niña Geiger en protagonista de listas sobre objetos malditos.The People’s Voice+1
Desde una mirada crítica, es importante distinguir entre hechos históricos documentados y tradiciones orales o leyendas urbanas. Sabemos que la casa perteneció al capitán Geiger, que la familia tuvo numerosos hijos y que la región sufrió epidemias graves de fiebre amarilla y otras enfermedades. También está documentada la restauración de 1960 y su uso actual como museo.Wikipedia+2Florida Rambler+2
En cambio, la cifra exacta de niños muertos por cólera dentro de la guardería o la naturaleza “real” de la muñeca embrujada pertenecen al territorio de la tradición oral, la especulación y la narrativa paranormal. Esto no les quita valor cultural: las leyendas ayudan a mantener viva la memoria del sufrimiento y a reflexionar sobre cómo las sociedades enfrentaron (o no) las epidemias del pasado.
Recorrer la Audubon House
Para el visitante actual, recorrer la Audubon House puede ser una experiencia doble. Por un lado, permite admirar la arquitectura histórica, los jardines tropicales y la colección de arte de Audubon, aspectos destacados por páginas de turismo cultural como Florida Rambler. Florida Rambler Por otro, invita a sumergirse en un relato de fantasmas, enfermedad y duelo que forma parte del imaginario colectivo de Key West.
El llamado “turismo oscuro” —visitar lugares asociados a la muerte o la tragedia— está en crecimiento en todo el mundo. La Audubon House se inscribe en esta tendencia, pero también plantea una pregunta ética: ¿cómo narrar la muerte de niños sin caer en el morbo? La clave está en enfatizar el contexto histórico, el impacto de las epidemias en las familias de la época y la importancia de la salud pública, en lugar de reducir todo a sustos superficiales.
Al final, la historia de la casa donde “se cree que numerosos niños murieron por cólera hace 200 años” nos recuerda que, detrás de cada leyenda de fantasmas, hubo personas reales que sufrieron. Visitar la Audubon House, escuchar los relatos de los guías y observar la cuna vacía en la guardería o el lugar donde estaba la muñeca desaparecida es una invitación a honrar esas vidas y a entender mejor la fragilidad humana frente a la enfermedad.
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