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cura-del-cancer-en-1969-prohibio-fda - 2018-08-23 - Cancer1 1

El video sobre la Cura del cáncer prohibido en Estados Unidos

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El video sobre la supuesta “cura del cáncer prohibida en Estados Unidos” se ha compartido durante años en blogs, redes y foros alternativos. En él se menciona el testimonio del Dr. Lawrence Dunegan sobre una conferencia privada dada en 1969 por el Dr. Richard Day, vinculado a Planned Parenthood y al Instituto Rockefeller, donde supuestamente se reveló que podían curar más del 98 % de los cánceres, pero que esa cura se mantendría oculta porque “hay demasiada gente en el mundo”.

Más allá del impacto emocional del relato, es importante analizar qué hay detrás de estas afirmaciones y qué dicen realmente la medicina basada en evidencia y las instituciones científicas sobre las llamadas “curas secretas”.

Un video polémico que vuelve una y otra vez

El video, difundido desde hace años y rescatado en 2018 por distintos portales, presenta el relato de un médico que asegura haber escuchado, en 1969, un plan global para controlar la población, manipular los sistemas de salud y ocultar tratamientos efectivos contra el cáncer.

El contenido suele circular acompañado de mensajes como “este video ha ayudado a muchos con cánceres, virus y otros patógenos” y llamados urgentes a compartirlo antes de que lo borren.

Este tipo de narrativa tiene varios elementos recurrentes:

  • Apela al miedo: “nos ocultan la cura”, “quieren que la gente muera”.

  • Señala a instituciones poderosas (como el Instituto Rockefeller o grandes farmacéuticas) como responsables de una conspiración.

  • Promete soluciones simples y casi milagrosas frente a una enfermedad compleja.

  • Para muchas personas que sufren cáncer o que han perdido a seres queridos, es comprensible que este tipo de mensajes despierte esperanza y rabia a la vez. Pero precisamente por eso es fundamental separar emociones, testimonios y evidencia científica.

    ¿Quiénes eran el Dr. Day y el Dr. Dunegan?

    Según el relato, el Dr. Richard Day era un médico vinculado a la planificación familiar y a círculos de poder, mientras que el Dr. Lawrence Dunegan habría asistido a su conferencia y luego decidió divulgar lo escuchado años más tarde.

    El testimonio de Dunegan no se basa en grabaciones, documentos clínicos ni estudios publicados, sino en recuerdos de una reunión privada décadas atrás. Desde el punto de vista de la investigación científica, esto presenta varios problemas:

  • No hay pruebas verificables de que se haya desarrollado una cura del 98 % para todos los cánceres.

  • No se especifican ni los métodos, ni los ensayos clínicos, ni los resultados que permitirían evaluar esas supuestas terapias.

  • La historia se ha transmitido sobre todo en sitios conspirativos y alternativos, no en revistas médicas, congresos científicos o bases de datos revisadas por pares.

  • Que existan críticas al sistema de salud, a la industria farmacéutica o a los intereses económicos es legítimo. Sin embargo, otra cosa muy distinta es afirmar que hay una cura total y secreta para el cáncer sin aportar pruebas sólidas.

    Las afirmaciones sobre una “cura secreta” del cáncer

    En el video se sugiere que, hacia finales de los años 60, en el Instituto Rockefeller ya disponían de tratamientos que permitían curar la gran mayoría de los cánceres, pero que no serían difundidos al público porque la enfermedad serviría como mecanismo de control poblacional.

    Estas afirmaciones chocan con varios hechos básicos:

  • El cáncer no es una sola enfermedad, sino cientos de tipos diferentes, con comportamientos y causas muy distintas.

  • Incluso hoy, con terapias avanzadas como inmunoterapia, terapias dirigidas y medicina de precisión, los resultados varían enormemente según el tipo y estadio del tumor.

  • Una cura universal del 98 % implicaría una revolución absoluta en la medicina… y eso no se puede ocultar cuando se requieren hospitales, médicos, equipos, reactivos, estudios y miles de pacientes para aplicar cualquier tratamiento.

  • Por eso, muchos especialistas señalan que el video debe entenderse más como un ejemplo de narrativa conspirativa que como un documento médico fiable.

    Aun así, algunos sitios lo promocionan junto a consejos, suplementos o métodos “naturales” que prometen resultados extraordinarios contra el cáncer, lo que puede llevar a personas vulnerables a abandonar tratamientos efectivos.

    Qué dice la ciencia oncológica actual

    La realidad es dura pero clara: no existe una única cura total para el cáncer. Lo que sí existe es un avance enorme, sostenido y verificable en la sobrevida, el control de síntomas y la calidad de vida de muchos pacientes gracias a la combinación de:

  • Cirugía oncológica cada vez más precisa.

  • Quimioterapia ajustada y personalizada.

  • Radioterapia de alta precisión.

  • Inmunoterapia que activa el sistema inmune para atacar el tumor.

  • Terapias dirigidas contra mutaciones específicas.

  • Detección precoz y programas de cribado (mamografías, colonoscopías, Papanicolau, etc.).

  • Organizaciones como la OMS, el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) o la Sociedad Americana del Cáncer publican de forma abierta estadísticas, estudios y guías clínicas que muestran cómo han mejorado las tasas de supervivencia en muchos tipos de cáncer gracias a la investigación real, no a supuestas curas ocultas.

    Algunos recursos serios para informarse son:

  • https://www.cancer.gov

  • https://www.cancer.org

  • https://www.who.int/cancer

  • Estos sitios no prometen milagros, pero sí ofrecen información basada en evidencia, actualizada y revisada por expertos.

    Cómo protegerse de los falsos remedios y usar el video con responsabilidad

    Ver o compartir el video del “Dr. Day” no es peligroso en sí mismo. El problema surge cuando alguien, movido por el miedo o la desesperación, decide confiar más en un video viral que en su equipo médico.

    Algunos consejos básicos para navegar entre tanta información contradictoria:

  • Desconfiar de cualquier contenido que prometa curas milagrosas, resultados garantizados o porcentajes altísimos sin detallar estudios.

  • Evitar productos o terapias que se ofrecen como alternativa exclusiva y animan a abandonar la medicina convencional.

  • Consultar siempre con un oncólogo de confianza antes de cambiar un tratamiento, tomar suplementos o seguir recomendaciones radicales.

  • Utilizar el video, como máximo, como disparador de preguntas, nunca como base para tomar decisiones de salud.

  • Es legítimo cuestionar el modelo económico, denunciar intereses corporativos y exigir sistemas de salud más humanos. Pero también es vital reconocer que miles de investigadores en todo el mundo trabajan justamente para mejorar los tratamientos contra el cáncer, no para esconderlos.

    Presentar a toda la comunidad científica y médica como una conspiración monolítica que “deja morir a la gente” no solo es injusto: puede ser peligroso si lleva a pacientes reales a renunciar a terapias que sí han demostrado aumentar su esperanza de vida.

    Reflexión final: entre la indignación y la esperanza real

    El impacto emocional de mensajes como “podrían curar el 98 % de los cánceres pero no quieren” es enorme. Toca el miedo más profundo: perder a quienes amamos por una enfermedad que, supuestamente, podría evitarse.

    Sin embargo, cuando se investiga más a fondo, el relato se sostiene en testimonios sin pruebas y en generalizaciones imposibles: una sola cura para todos los cánceres, guardada durante décadas sin que nadie la filtre, la publique o la use de forma masiva.

    La verdadera esperanza frente al cáncer no está en videos secretos ni en conspiraciones, sino en:

  • La investigación científica transparente.

  • La detección precoz y los hábitos de vida saludables.

  • La combinación inteligente de terapias probadas.

  • El acompañamiento emocional, familiar y comunitario a cada paciente.

  • Informarse, preguntar, contrastar fuentes y mantener un sano escepticismo es la mejor forma de honrar a quienes luchan contra el cáncer hoy. Y, sobre todo, de evitar que el miedo y la desinformación nos lleven por caminos que puedan empeorar la situación.