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orbita-del-planeta-x-imagenes-en-el-mundo - 2018-03-28 - Planeta X1 1

Órbita del Planeta X, confirmada por cámaras de todo el mundo

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En la última década ha circulado la idea de un cuerpo celestial aún no observado directamente, conocido como el Planeta X o también “Planeta Nueve”. Aunque la ciencia tradicional no ha confirmado su existencia, en el año 2018 comenzaron a difundirse reportes de que cámaras de observatorios y aficionados de todo el mundo habrían captado movimientos coherentes con una órbita distante y exótica.
>A continuación se presenta un análisis exhaustivo de la supuesta órbita del Planeta X, cómo se afirma que “fue confirmada” mediante cámaras globales, qué argumentos astronómicos la respaldan (y cuáles la cuestionan), cuáles serían las implicaciones para nuestro sistema solar, y por qué sigue siendo un tema abierto en investigación.

Contexto histórico y científico

La hipótesis de un cuerpo grande más allá de los planetas conocidos ha existido por más de un siglo. En origen las discrepancias en la órbita de los planetas exteriores inspiraron la idea de un “Planeta X”. Wikipedia+1 En la era moderna, los estudios sobre objetos del cinturón de Kuiper plantean la existencia de un objeto con masa de varias veces la Tierra, orbitando muy lejos del Sol. arXiv+1
En este contexto, surgieron afirmaciones (especialmente fuera del ámbito académico principal) de que cámaras terrestres, así como telescopios automatizados, habían registrado movimientos inusuales que podrían corresponder a dicho cuerpo. Aunque no existe consenso oficial, el relato de “confirmación” empezó a ganar eco en 2018 en ciertos círculos de divulgación.

La supuesta confirmación por cámaras globales

Se afirma que observatorios profesionales y estaciones de aficionados en distintos países detectaron un objeto que:

  • se mueve muy lentamente respecto a las estrellas de fondo.

  • describe una trayectoria elíptica muy grande, en un plano inclinado respecto a la eclíptica.

  • presenta brillo débil y cambio de posición coherente con una órbita de decenas de miles de años.
    >Los proponentes señalan que al compilar imágenes de distintas latitudes y longitudes, se pudo reconstruir una “órbita proyectada” que coincide con los modelos de perturbación gravitacional que justifica la hipótesis del Planeta X.
    >Según estos relatos, la cámara de Chile, una de España, otra en Argentina y otras en EE.UU. habrían captado el objeto con días de diferencia, permitiendo triangulación.
    Aunque no existe publicación científica verificada que confirme el hallazgo con el nivel riguroso exigido, el fenómeno generó un fuerte interés mediático en 2018.

  • Detalles de la órbita propuesta

    La órbita atribuida al Planeta X en estos informes se describe con varias características llamativas:

  • Gran semieje mayor (mucho mayor que el de Neptuno). Por ejemplo, algunas fuentes indican distancias mayores a 400–500 UA. Catalina Sky Survey+1

  • Período orbital extremadamente largo, del orden de decenas de miles de años. Catalina Sky Survey+1

  • Excentricidad elevada y plano orbital inclinado respecto al plano de los planetas habituales.

  • El objeto parecería ejercer influencia gravitacional sobre cuerpos trans-Neptunianos (TNOs), alineando sus órbitas de manera similar. Esta “perturbación” es uno de los argumentos más sólidos de los defensores de la hipótesis. arXiv+1
    Según el supuesto dossier de 2018, las cámaras globales esencialmente “capturaron” ese objeto y gracias a la triangulación se determinó que su órbita podría tener una inclinación de decenas de grados sobre la eclíptica, lo que explicaría por qué no fue detectado antes en los planos habituales de observación.

  • Por qué esta supuesta confirmación causó tanto revuelo

    La idea de que cámaras amateurs y profesionales alrededor del mundo colaboraron para registrar un objeto tan distante es muy atractiva por varios motivos:

  • Implica una democratización de la astronomía: amateurs con cámaras de alta sensibilidad podrían realmente participar en descubrimientos.

  • Si fuera cierto, cambiaría la comprensión del sistema solar y obligaría a reconsiderar la definición de “planeta” o al menos cuerpos de gran tamaño alejados del Sol.

  • En 2018, justo cuando los medios de divulgación científica buscaban “noticias” espectaculares del espacio profundo, esta hipótesis ofrecía una historia potente.

  • También aumenta el interés por programas observacionales de gran cobertura global, como los telescopios automáticos y sensores de cielo profundo.

  • Críticas y limitaciones de la “confirmación”

    Pese al entusiasmo, hay varios aspectos que hacen que la “confirmación” sea, en la mayoría de los círculos científicos, muy remota:

  • No hay publicación revisada por pares que muestre datos públicos y verificados de tal objeto.

  • La detección de un objeto tan débil a tan gran distancia requiere telescopios extremadamente potentes, no siempre cámaras comunes; muchas imágenes citadas provienen de aficionados con equipos modestos, lo cual plantea dudas sobre calibración y verificación.

  • Los modelos más rigurosos todavía consideran que la hipótesis del Planeta X es inconclusa: hay limitaciones en los datos para determinar su masa, órbita y existencia. Catalina Sky Survey

  • Detectar un objeto que tarda decenas de miles de años en orbitar implica que sólo una pequeña parte de su recorrido es observable; reconstruir la órbita requiere muchos datos de alta precisión, lo cual no parece cumplido.

  • La “confirmación” por cámaras globales no ha sido aceptada en las grandes revistas astronómicas, lo que sugiere que puede tratarse de artefactos, falsas alarmas, o interpretaciones erróneas de datos.

  • Implicaciones si realmente la órbita es confirmada

    Si algún día se demuestra que el Planeta X posee la órbita propuesta y fue efectivamente detectado, las implicaciones serían enormes:

  • Cambiaría la lista de planetas o cuerpos planetarios relevantes del sistema solar.

  • Habría que revisar los modelos de dinámica del sistema solar exterior: formación planetaria, dispersión de planetesimales, migraciones planetarias, etc.

  • Se abriría una nueva era para la astronomía del cielo profundo: cielos menos explorados podrían revelar otros cuerpos similares.

  • ¿Cuál es la situación en 2018?

    En 2018, los astrónomos estaban muy interesados en los objetos extremos del cinturón de Kuiper y del disco disperso. Por ejemplo, estudios publicados en ese año muestran objetos con perihelio alto y semieje mayor enorme, los cuales podrían estar bajo la influencia de un cuerpo masivo lejano. arXiv+1
    Sin embargo, en ese momento no había una detección oficial ampliamente aceptada del Planeta X con la órbita que los medios de divulgación proponen. 
    >Por tanto, aunque las cámaras globales difundieron imágenes y reportes, la comunidad profesional conserva un escepticismo saludable: los datos aún no cumplen los requisitos de precisión, repetibilidad y publicación científica formal.
    En resumen: sí, la idea circulaba con fuerza en 2018, pero no existía una “confirmación” plenamente aceptada por la ciencia convencional.

    Conclusión

    La narrativa de que la órbita del Planeta X fue “confirmada por cámaras de todo el mundo” es una mezcla de hechos reales, hipótesis intrigantes y aún muchas incógnitas. Es cierto que existe una razón física plausible para pensar en un cuerpo distante que influye en los objetos del sistema solar exterior. Es cierto también que amateurs y profesionales han buscado dicha detección con cámaras, telescopios automáticos y redes globales.
    >Para 2018, el escenario es de expectativa: la comunidad observa con interés, pero exige más observaciones, más datos, mejores métodos, y el reto técnico de “ver lo invisible”.
    >Para usted, lector interesado en misterios del espacio, la historia del Planeta X sigue siendo fascinante: un misterio abierto, que une tecnología terrestre (cámaras globales), dinámicas astronómicas profundas y la promesa de una nueva frontera en la exploración del sistema solar.